sábado, 7 de mayo de 2011

Cómo hacer turismo en Uruguay y no morir en el intento: ¡Diga “33”!

Tercera parte

Tras nuestro periplo por la Quebrada de los Cuervos y por la ciudad de Treinta y Tres, nos dirigimos  a nuestro próximo destino.


Arrancamos temprano y salimos de la ciudad por la ruta 17, que atraviesa un precioso paisaje de pradera y monte,  que me dieron ganas de comprarme un terrenito ni bien consiga unos millones de dólares. El destino elegido era  “La Charqueada”, localidad situada a orillas del río Cebollatí, y que como suele pasar en nuestro país, no se llama “La Charqueada”, sino “Gral. Enrique Martínez”. El tema es que allá por 1870 se instaló en la zona un saladero en el que se preparaba carne seca, conocida como “charque” o “charqui”, de ahí el nombre por el que se conocía el lugar. Posteriormente el pueblo fue bautizado formalmente con el nombre de un General que luchó contra los ingleses y posteriormente por la independencia, pero ya sabemos que en este país nos gusta decirles a las cosas como se nos canta, y no como dicen los mapas, y qué.
La visita a La Charqueada era a petición mía, ya que la idea original de Laura era conocer la Quebrada de los Cuervos, como les conté en el primer episodio de esta saga. Hacía tiempo que quería conocer ese pueblo, y hacer la travesía del río Cebollatí hasta su desembocadura en la Laguna Merín, que más que laguna es un lago que compartimos con Brasil, y que no conocíamos.
Llegamos al pueblo en una preciosa mañana de sol, ideal para la actividad que teníamos pensada; recorrimos sus calles amplias y arboladas, y estacionamos junto al muelle.


La primera vista de la embarcación no nos alentó demasiado, pero… igual nos animamos a ir a la Oficina de Información Turística (quienes hayan leído las crónicas del viaje a Carmelo  no entenderán cómo seguimos creyendo en las citadas oficinas, pero la fe no tiene explicación racional). Nos atendió una señora muy amable que nos dio unos folletos lindísimos y nos contó de la balsa que cruza el río y va al Departamento de Rocha, y que de ahí hay que tomar no sé qué ruta y llegar a la laguna. Es decir, la información que nos daba no coincidía con lo que yo había averiguado en esta página web, que es de lo más completa.  Cuando se lo comenté, la señora nos dijo que sí, que eso era posible pero no ahí, sino en la Prefectura, y que habláramos con Daniel o con Santiago.

Hacia allá fuimos, y nos atendió una chica de lo más amable, que nos dijo que Daniel ya venía. Cuando llegó Daniel, nos explicó en qué consistía el paseo: recorrer el río en una lancha a motor, con diferentes etapas. Cuando nos dijo el costo de la primera, nos quisimos morir: ¡Era carísimo! Ante nuestras caras de decepción, nos dijo “la lancha lleva 10 pasajeros, ese es el precio total”, a lo que suspiramos aliviadas. Evidentemente, llegar hasta la laguna era lo más caro, pero dividido 10 era pagable, y valía la pena. “Bueno, ¿y a qué hora sale?”
“Ah, no hay hora. Cuando junten gente, me dicen y arrancamos.”
“¡Pero somos tres!”
“Ah, pero recién vino una gente que estaba interesada. Una muchacha bien alta.”
Y allí salimos a buscar a una muchacha bien alta entre la gente que visitaba el pueblo.
Cabe aclarar que siendo Semana de Turismo, y con cabañas y camping que estaban atestados, había miles de personas… Por suerte, la muchacha era altísima en serio, y la ubicamos en seguida. La cuestión es que a ella y a sus acompañantes  no les interesaba el viaje largo, así que no arreglamos. Por suerte, al rato apareció una pareja que quería ir solo hasta “Las Limeras”, pero igual aceptamos. No me llevarían hasta la laguna Merín, pero al menos recorreríamos parte del río. 


 Bajamos al muelle, nos pusimos los chalecos salvavidas, nos embarcamos y comenzamos a recorrer el río. Daniel demostró ser gran conocedor del río y un guía muy ameno.




A lo largo del paseo, nos encontramos con pescadores; se pesca tararira, bagre, pejerrey, mojarra.




Llegamos a “Las limeras”, pero lo que allí aconteció será tema para una próxima crónica.


La costa de Rocha muestra la bajante del río, consecuencia de la sequía del pasado verano.



De vuelta en el puerto, tras un paseo de unas dos horas, averiguamos con Daniel cómo era lo de cruzar el río en balsa y llegar a la laguna en auto por el lado de Rocha. Resulta que la balsa es gratuita y que sólo hay que recorrer 20 km, así que nos daba el tiempo para ir después de almorzar. ¡Iba a conocer la laguna Merín de todos modos!
Después de tanto río y tanto pescador, se imponía comer pescado, así que fuimos a “Lo de Mabel” (no vimos otro lugar, tampoco, solo los puestitos de tortas fritas y pasteles que pululaban por la rambla). El tema es que para que nos dieran bola en lo de Mabel, tuvimos que esperar una hora… más lo que demoraron en traernos el pedido, tras reclamarlo a una señora –no sé si era la propia Mabel– que nos destrató porque pretendíamos comer en su restaurante, y no veíamos que estaba lleno y no daban abasto. Por supuesto que hubo mucha gente que llegó después que nosotras y que comió antes, pero eso era lo de menos; al menos a nosotras nos trajeron lo que pedimos. Tras comer el pescado frito (estaba muy rico, pero no valía perder dos horas), y sin que mis amigas me dejaran pedir postre, porque  si no íbamos a pernoctar allí, nos fuimos al puerto a tomar la balsa que nos cruzaría hasta Rocha.



En la balsa pueden ir vehículos y  peatones; el cruce es gratuito, y se hace en un momentito.



Bajamos la rampa, y nos dispusimos a esperar nuestro turno.



Y esperamos. Y esperamos. Y esperamos.
La balsa estaba llena, pero no arrancaba.
Muy al rato, un señor que estaba en la balsa se acercó a nuestro lado y nos dijo que se había roto un cañito, pero que estaban viendo cómo arreglarlo.
La cola de vehículos que se había formado era tremenda; el tiempo pasaba, y al final vimos que era imposible cruzar, considerando que ya quedaban pocas horas de luz, y además del cruce había que recorrer 20 km para llegar a la laguna. ¿A qué hora íbamos a volver? Nos volvíamos esa misma tarde a Montevideo,  no era cuestión de hacer ruta muy tarde, y dado que solo Laura maneja,  no era justo que terminara agotada.
Entonces, recorrimos el pueblo, comimos unos ricos pasteles hojaldrados  y nos dispusimos a volver a casa.

Plaza Presbítero Monterroso

A orillas del Cebollatí

Gurisitos pescadores


Cuando ya arrancábamos, nos cruzamos nuevamente con Daniel en la entrada del edificio de Prefectura; nos preguntó amablemente qué tal la laguna; le dijimos que no habíamos podido cruzar porque se había roto la balsa, y para la hora que la arreglaron ya teníamos que volvernos a Montevideo. Con asombro, nos preguntó: "¿Y por qué no fueron con la otra balsa? Hay otra 2 km más arriba". ¡¡¡Había otra balsa y nadie nos dijo nada!!!
Así que nos quedamos sin conocer la laguna Merín. Laura,  Mónica  y el rojito me prometieron que me van a llevar en otra ocasión.
Y ahí veremos.
O no.   


20 comentarios:

El Santi dijo...

Bó, la gente que no conoce el Uruguay debe pensar que es a vos que te pasa todo.Que tenés como una mala estrella turística o que no sabés preguntar , qué sé yo. Pero a los que anduvimos por ahí, nada de esto nos sorprende.
Yo estuve en Charqueada hace años, actuando, y tampoco conocí la laguna Merín. Me enteré después que era una castellanización del portugués "Mirim" que yo creía que quería decir "laguna", pero héte aquí que parece que quiere decir "chico", sin embargo los brasuca le llaman "mirim" a todas las lagunas, así sean enormes.
Yo te hago una propuesta indecente. Que las próximas vacaciones, pueden ser las de Julio o las de Primavera, arranquemos en barra, con tu amiga Laura, el rojito, mi grisecita y los amigos de los blogs que se sumen, Juan Pascualero con su rodoflotante, Fernando con "El Rebelde", porque ya vi que ahí las lanchas pueden navegar por tierra,la Flaca y Marple y bueno,todos los que tengan auto o lugar en los autos de otros, y los que se quieran sumar, y así, todos juntos y apoyándonos unos a otros quizá lleguemos a la laguna y pesquemos algunos pejerreyes.
Podemos llevar una garrafita y un sartén para no depender de la grosera Mabel si pasamos por el Cebollatí antes.
Yo me anoto.

El Santi dijo...

Ah... y no olvidarse de llevar cañitos por si están jodidas las balsas.
O mejor vamos por tierra.

Camarandante dijo...

Jajajja! No es cuestión de hacerle propaganda a la competencia che!
Bunísimo el relato, muy divertido el marketing de Daniel, el boca en boca. Qué genio, tráiganme los pasajeros!

beso grande

andal13 dijo...

Santi:
Ah, pero lo tengo claro, no soy yo... ¡son ellos! Una cagada igual. El viaje ese que vos decís lo tenemos en mente pero para la primavera, por la cuestión del frío y las horas de luz. En realidad el itinerario sería otro, llegar a la "Mirim" por Cerro Largo.
Eso sí, con una lata de atún y un abrelatas, no se jorobe nadie.

Camarandante:
¡Un grande Daniel! Tremenda onda el tipo, y nos llevó a un lugar maravilloso (que reservé para el próximo sábado).
Así que si querés venir, traete 9 amigos.

Fernando Terreno dijo...

¡Cómo se aprende viajando...!
Ahora ya sé que la calle que queda a 3 cuadras de casa y lleva por nombre al General Enrique Martínez, homenajea a un militar uruguayo. ¡Ahijuna con la lobuna!
Y que el gran Osiris, cuando escribió "Gurí pescador", debe haber estado mirando esa foto de los chicos pescando.
Un abrazo.

Martín dijo...

Pucha que es difícil no morir en el intento! La frustración de que toda la información sea a medias (o menos) es tremenda.

Igual, y a pesar de todo, veo que disfrutaron, y eso está muy bueno.

Si en este país se aprovecharan más las cosas, nos iríamos para arriba, pero no. Así vamos, despacito y por las piedras :P

Alvaro Fagalde dijo...

Mal vos que no sabes manejar. Pero muy interesante todo.

andal13 dijo...

Fernando:
Me imagino que a esa calle todo el mundo le dice "la charqueada", ¿no?
Me ando sospechando que ese gurisito de Osiris pescaba en el Yi...

Martín:
Es dificilísimo no morir en el intento; si hay un lugar en donde están dadas todas las condiciones para hacer las cosas bien y se hacen mal, es nuestro país.
Igual disfrutamos pila, sin dudas, nomás para no darles el gusto a los que se confabulan contra nosotros.

Alvaro:
Yo no manejo. Yo tomo.
Y el rojito le es fiel a su dueña.

juan pascualero dijo...

¡Qué lindos son los ríos de Uruguay! y se ven más lindos pintados por vos. Será porque me crié a la orilla (y metido adentro) de uno pero navegar con un bote chico (y tener siete u ocho años) debe ser lo mejor que existe.

Laura dijo...

Hola a todos los seguidores de este blog, soy Laura la conductora del "rojito". Apoyo el comentario de Alvaro, bien podría aprender a manejar mi amiga no! Responde que el rojito es fiel a su dueña, me parece que es una excusa, así toma ella y yo que?
Realmente disfrutamos mucho este paseo. Les mando un saludos a todos.

SUSANA dijo...

Amiga, mis respetos. Tu devoción por el turismo se asemeja a las tribulaciones de las santas. (Me pregunto qué hubiera pasado si Daniel no veía las caras de decepción de ustedes…¿le hubiera cobrado a unas “gringas” el precio total a cada una? Dejemos la respuesta al Señor.
¡Preciosas las fotos! Y el artículo todo! Santa Andrea, que la Paz esté contigo Hermana mía! Rezaré porque en tu próximo intento de conocer la laguna Merín, no tropieces con el monstruo del lago Ness…y encima te cobre la foto!
Besazo mi Amiga!

andal13 dijo...

Juan:
¡Si serán lindos! Vos sabés que cuando tuve la ocasión de conocer algunos ríos de España, me puse a pensar en lo que debieron sentir los conquistadores cuando se enfrentaron con los ríos de América, que son tan imponentes...
Yo creía que lo mejor cuando uno tiene 7 años era andar en la caja de un camión, pero seguramente andar en bote chico debe ser "lo más"!

Laura:
¡Mirá si voy a dejar el Cabernet-Sauvignon! Vos seguí tomando pomelo, nomás... y manejando el rojito con destreza!

Susana:
¡Al ritmo que vamos, van a canonizar hasta al propio rojito!
Cuando vayamos a la laguna Merín, que nos hemos fijado como objetivo a no muy largo plazo, seguramente se habrá evaporado todita el agua por culpa del calentamiento global!

Alvaro Fagalde dijo...

Laura: tengo libreta.

yonky dijo...

Bueno,bueno,bueno.CharqueadaCherqueada o Gral Enrique Martinez.A esta altura,pueblito pintoresco junto a un rio
No puedo menos que refrescar imagenes que las tengo muy presentes por visitar anualmente ese lugar en turismo.Pero ultimamente debo decir que prefiero ir fuera de esta semana ya que se palpa de otra manera el pulso del entorno.Lastima conocer a Mabel en ese atozigamiento.Pero te puedo confirmamr que esta mujer tiene un corazon enorme y a veces no lo sabe administrar ante tantos requerimientos.
Ese rio es hermoso de punta a punta.Pero vale llevar bote ,carpa y 10 dias a tu disposicion pà recorrerlo.

Buenazo todo.Te robo fotos

andal13 dijo...

Alvaro:
¡Qué bueno que el almacenero todavía te fíe!
;-)

Yonky:
Ah, todos los lugares son más lindos fuera de la Semana de Turismo... ¡Lástima que una se empeña en trabajar!
Me alegra que te hayan gustado las fotos.

Luigi dijo...

Vaya, no puedo ver fotos... intentaré verlo desde otra conexion!

No hay mosquitos?

cr dijo...

Pensalo Andal13 no está mal aprender a manejar, se disfruta mucho en la ruta.

Yo manejo y tengo carnet pero no tengo auto, así que voy con mi bici y me subo a la balsa.

¡Gracias por el paseo!

Pablo Perez dijo...

Que buena experiencia! Me encantan los viajes asi sencillos y muy costosos... creo que son los mas divertidos de todos. Saludos!

Pablo - Hoteles en Uruguay

andal13 dijo...

Luigi:
Ah, qué pena...
Por supuesto que hay mosquitos, muchacho... pero muy respetuosos!
;-)

Cr:
Bueno lo voy a pensar... Mientras tanto, que disfruten otros! La posibilidad del auto no pasa ni remotamente por mi mente, así que no sé...
Cuando vayas en la bici, llevá cañito por si se rompe la balsa!

Pablo:
A mí me gustan los viajes sencillos y baratos. Cuestión de gustos.

David C. dijo...

Buenas fotos de Uruguay, no se que película me recuerdan.