sábado, 7 de marzo de 2009

Cómo hacer turismo en Uruguay y no morir en el intento Segunda Parte: ¡Ay, Carmelo!

Tras nuestra frustrada visita a la Gruta del Palacio en Flores, seguimos viaje rumbo al Lejano Oeste. Nuestro destino final era la ciudad de Carmelo, en el departamento de Colonia. Como no hay ruta que una las ciudades de Trinidad y Carmelo, decidimos tomar por la 57 hasta Cardona, luego la 21 rumbo a Nueva Palmira hasta el encuentro con un camino de segundo orden que sale de ruta 21 directo a Carmelo.
El viaje bajo un sol abrasador transcurrió sin contratiempos hasta que pasamos el empalme con la 55; se suponía que poco después aparecería el camino a mano izquierda. Y todavía lo estaríamos buscando si no fuera que tras recorrer unos kilómetros sin novedad, en una especie de inspiración repentina, se me ocurrió mirar hacia atrás para leer un cartel que se encontraba de espaldas, es decir, puesto para ser leído por quienes circulaban en sentido contrario… nos habíamos pasado, claro. Probablemente el cartel indicador de la derecha se había ido de vacaciones, o no trabajaba los miércoles, vaya una a saber. Vuelta atrás, tomamos el camino, y lo seguimos hasta encontrar una bifurcación que no figuraba en el mapa rutero… ¿Izquierda o derecha? Bueno, Carmelo queda bien al oeste, así que a la derecha. El problema fue al llegar a una trifurcación… y ahí recurrimos al viejo y querido método de parar a preguntar. Afortunadamente había una casa en las inmediaciones, y una señora muy amable nos dio el hilo de Ariadna que nos permitió llegar a destino sanas y salvas: “Sigan el bitumen”. A poco de recorrer el camino bituminizado, aparecieron los viñedos de Cerro Carmelo, que confirmaron lo acertado de la indicación.
La ciudad de Carmelo –única población fundada por Artigas, en la esquina del arroyo Las Vacas con el río de la Plata- es realmente preciosa, con una justa mezcla de encanto y tranquilidad, con la única excepción de los cientos de motitos que circulan a toda hora por doquier y por donoquier. El alojamiento que habíamos reservado se encontraba al otro lado del arroyo, así que guiándonos por un planito que había bajado de internet, nos dirigimos derechito al puente que cruza el arroyo. Bueno, muy derechito no pudo ser, porque nos encontramos en un entramado de calles flechadas que nos entretuvieron un buen rato dando vueltas a la manzana. No era fácil orientarse, porque en algunas calles las flechas eran muy evidentes, pero en otras no, hasta que descubrimos que las flechas están pintadas en el cordón de la vereda… así que había que manejar mirando para abajo. Por fin llegamos al famoso puente giratorio sin que nos multaran por recorrer medio Carmelo a contramano, y nos dirigimos a la posada.


Arroyo Las Vacas (desde el Puente Giratorio)


Fuente de Baco, que, curiosamente, no tiene vino (una decepción...)

Playa Seré (una delicia de aguas cálidas)

Pero no todo son rosas… O sí, pero las rosas tienen espinas. No curadas de espanto con la no-visita a la Gruta del Palacio, y como íbamos a estar varios días, habíamos hecho una selección de sitios que nos interesaba visitar en las inmediaciones, además de disfrutar de la propia ciudad y su playa espectacular. Fue allí que caímos en la cuenta que estábamos de vacaciones en Uruguay, es decir, que nada iba a salir como lo habíamos planeado.

La isla Martín García
Nuestra primera parada fue el puerto. De allí parte el catamarán conocido popularmente como “la cachola”
[1], que hace el recorrido Carmelo - Tigre (en la república Argentina, a un tiro de piedra de distancia) y el viaje a la isla Martín García, que nos interesaba conocer. Entramos a preguntar, y un empleado amabilísimo nos contó que se trataba de una excursión de día completo, que insumía tantas horas, que el almuerzo y no sé qué más estaban incluidos, que el costo era tanto para los adultos y cuanto para los niños, y la mar en coche. Cuando le dijimos que queríamos hacer la visita, nos dijo “Ah, no, no se están haciendo los viajes porque la embarcación que los hace se averió. Seguramente se retomen en marzo”. Seguramente estábamos en febrero así que chau Martín, será para otra vez.

Wine tour
Me dirigí a la oficina de información turística, y le dije a la chica que me atendió que queríamos visitar la bodega -en las cercanías de la ciudad, en Cerro Carmelo, está la Bodega Irurtia-. “Ah, pero me parece que hay que agendar la visita. Fulana, ¿vos sabés a dónde hay que llamar?” Fulana le dijo que mirara en la carpeta roja, y al final salí de allí con un papelito en el que figuraba un teléfono de Montevideo. Llamé a ese número, y lo raro fue que me atendieron en la bodega Los Cerros de San Juan, que para mí era otra y quedaba en otra parte, pero bueno… Una joven muy amable me informó que lamentablemente, debido a la vendimia, las visitas estaban temporalmente suspendidas. Otro paseo más que no sería.
De vuelta en la oficina de desinformación turística, para averiguar por otra de las opciones, comentamos que no habíamos teniendo suerte, ni con Martín García ni con la bodega. Ante este último comentario, la chica –que era otra- nos preguntó a qué número habíamos llamado. “A este que me dieron aquí”. “Ah, pero ustedes llamaron a los Cerros de San Juan, la Bodega Irurtia está abierta todos los días, a partir de las 14 horas”. ¡Bueno, parecía que la suerte empezaba a cambiar!
A las 14 estábamos en la bodega, como es natural. Era un poco raro que no hubiera nadie a quién preguntarle, pero tal vez el calor agobiante había llevado a la gente a buscar refugio en lugares más frescos. Al rato apareció una muchacha, y le dijimos que queríamos visitar la bodega. “¿Ahora?” “Sí, en la oficina… bla bla bla…” “Uy, se ve que se les terminaron los folletos que les dimos, porque la bodega abre a esta hora, pero las visitas guiadas son a las 16”. ¡Sí, claro, no podía ser de otra manera, con la suerte que estábamos teniendo! Y bueno, volveríamos más tarde… “Esperen un poquito”, nos dijo. Se fue por una puerta y volvió al ratito. “Yo les hago la visita”. Y así fue que la propia Ma. Noel Irurtia, nos guió por sus viñedos y bodega, con un derroche de simpatía y un montón de información de pequeños detalles que fue un verdadero disfrute. Y con degustación, claro, porque ya que estábamos en esa cava espectacular, aprovechamos para catar unos blancos. Ni que decir que nos volvimos con algunas botellas que compramos, como ustedes habrán sospechado desde un principio.

Estancia Anchorena
Es la residencia de descanso de la Presidencia de la República. Sabíamos que las visitas guiadas eran determinados días y horas, y para no hacer un montón de kilómetros al santo cuete, quisimos confirmar. “Ah, pero las visitas están suspendidas por el riesgo de incendio”. Y bueno, no importa, cuando sea Presidenta de la República o Primera Dama, ya tendré ocasión de recorrer la estancia hasta cansarme.

Nueva Palmira
Es una ciudad cercana, con un importante puerto (que no pudimos visitar porque está prohibida la entrada a toda persona no autorizada, y nadie me creyó que yo era capitana de barco); en las inmediaciones hay numerosos sitio de interés: la Estancia y Capilla de Narbona, Punta Gorda y el Balneario Zagarzazú. Ahí si no hubo problemas. Salvo que cuando llegamos a Nueva Palmira se descolgó una lluvia de ésas que no te permiten ver a pocos metros de distancia... Nos volvimos a Carmelo con la cola mojada entre las patas igualmente mojadas…
Por suerte, al día siguiente, la lluvia había cesado y pudimos hacer todas las visitas con un éxito rotundo, más un agregado a la Playa de la Agraciada (aunque no había ni uno solito de los 33 Orientales para recibirnos!)
Ya volvería a llover con tal intensidad que cesaron las restricciones al uso del agua impuestas por la sequía, y la lluvia nos acompañaría durante todo el viaje de regreso, amén de aguarnos la visita a Conchillas y a Colonia del Sacramento, que quedarán para próxima ocasión, cuando volvamos al Lejano Oeste para saldar las cuentas pendientes.

Más allá de las vicisitudes, si una se toma las cosas con muchísimo humor, calma y paciencia, se termina disfrutando esto de hacer turismo en Uruguay. Que es verdadero turismo aventura… pero se sobrevive.



[1] Por Cacciola, nombre de la empresa propietaria de las embarcaciones


32 comentarios:

Santiago dijo...

Já... los cagué.... soy el primero.

Bó, aparte de que debe ser así nomás, como lo estás contando, qué mala pata que tienen vos y tu amiga. Para mí son demasiado ambiciosas o idealizan mucho...
Jé...yo también tengo amargos recuerdos de la ruta 21. Y mi camioneta algunas heridas imborrables producidas por pozos y piedras gigantes en un eterno viaje nocturno de Colonia a Soriano.También experimenté las delicias de la señalización carretera uruguaya cuando a las 2 de la madrugada intentábamos seguir de Carmelo hacia Cardona y terminamos adentro del cementerio.
Una maravilla.

Martín dijo...

Yo te digo una cosa: así no se puede!

Todo bien, pero es lamentable. Si la gente de turismo no sabe cuándo abren las cosas, estamos en el horno...

Me alegro que hayan pasado bien, igual. Yo hubiese terminado en Libertad (o sea, preso).

andal13 dijo...

Santiago:

No, no es idelizar nada... como que íbamos más o menos con el espíritu de disfrutar las vacaciones "a pesar de todo". Pero vos ya sabés más o menos lo que pienso de este bendito país, y me recaliento, qué querés que te diga. Por esa prolijidad de hacer las cosas mal, porque sí nomás. Y después te quieren vender lo de "Uruguay, país turístico". No tienen ni la más putísima idea de lo que es hacer turismo.
Igual, Carmelo es precioso, realmente.


Martín:

Sí, sí, es así. Y es lo que más bronca te da, porque no sabés qué linda que es la Oficina de Desinformación Turística: es la casa del Coronel Ignacio Barrios, y está cuidadísima (como lo está todo en Carmelo), pero no tienen mucha idea... Lo mismo nos pasó en el Museo del Carmen, que una señora que ni siquiera se asomó, gritaba desde otra habitación que esa no era hora de visita (el cartel de la puerta decía que sí), y el adolescente que estaba cuidando la puerta, muerto de vergüenza, igual nos dejó entrar y nos mostró la colección.

Lo bueno de ir a Libertad, es que no te restingen el horario de entrada (¿o sí?)

Corto Maltes dijo...

Lo que pasa es que todavía no se entienda que este es un país turístico por la bella naturaleza que tiene, no por los uruguayos que somos todos una manga de aburridos y desorganizados. Si nos ponemos a analizar la historia de este país llegamos a la conclusión que nos separamos de argentina porque queríamos tranquilidad y de brasil porque no queríamos bullicio.

andal13 dijo...

Corto:

De acuerdo, es que no se han dado cuenta de que aún sin cataratas, glaciares, montañas y selvas, un lugar puede ser lindo!

Capaz que lo de la tranquilidad extrema sea para fomentar el necroturismo: "Ancianos del mundo, vengan a descansar en paz al Uruguay"

Fernando Terreno dijo...

Andrea:
¡Hay que ser más previsora!
¡y sobre todo más precavidas!
Qué es eso de arrimarse al Arroyo de las Vacas, dos bellezas montevideanas..., que querían, humillar a las de la Banda Occidental de la Banda Oriental.
Y no te digo nada, pero a la vuelta han pasado por el Ao de Las Víboras, justo ustedes dos, a las que en la vida se les cruzó ni siquiera un mal pensamiento sobre nadie...
Mijita, siga el bitumen nomás, pero cuidado con las botellitas esas.
Muy lindo, queremos seguir paseando, así que dele nomás.
Un abrazo
Fernando

andal13 dijo...

Fernando:

¡Pero tenés razón! ¡Cómo dos terneritas como nosotras fuimos a dar al Arroyo Las Vacas!
Y al de las Víboras ni me acerco, lo mismo que al Salsipuedes, mirá si al final no puedo salir!!!

Yo creo que nuestra Ariadna rural nos guió bien; el bitumen terminaba justito justito en la botellita, jijiji!

La impuntual... dijo...

Chau! ustedes sí que tienen buena onda,yo me hubiese agarrado "la chinche del siglo" y a alguien le hubiese tocado aguantar "mi/mis pataleta/s de la descarga".

Acotaciones:
1- Suerte que frente a la trifuración no resolvieron la duda con el mismísimo TA-TE-TI.
2- Sinceramente, creo que de haberse encontrado con uno de los 33 orientales de 1825, se hubiesen dado EL SUSTO DE SUS VIDAS!!!

Suerte que se lo tomaron con: HUMOR, CALMA Y PACIENCIA sino hubiesen sido las peores vacaciones de sus vidad -se agarraban todos los CHOCLOS, ché!!!-.
Recuerda querida Andal13 que no por nada en Uruguay tenemos: una cárcel que queda en libertad, un arroyo que se llama arroyo seco y un cerro que osa de llamarse cerro chato!!!

En fin, un beso grande y mejor suerte la próxima vez.

Saludos,
Caro
P.D.: lamentablemente no puedo prometerles que acá en Salto no les vaya a suceder algo similar... un abrazo.

Camarandante dijo...

Ay Carmela!!!

Yo no conozco Carmelo!! Y tampoco conozco un argentino que no conozca carmelo!!! Acá están todos copadísimos con el turismo en Uruguay, sobre todo con "el este"; conozco gente que se fue (un matrimonio, o algo parecido) que se fueron a vivir a colonia por que buenos aires es un bosta!! (bueno, todos copados excepto algunos que viven en unos puentecitos de entre ríos...)

yo lo que se, es que el próximo viaje lo quiero hacer con vos!! Me haces cagar de risa!! La anecdota de la cachola ( o cahiola?) no tiene nombre!!! esas cosa son increíbles, parece imposible que pasen, jajjaa

En este año, hay un viaje en bici que quiero hacer por allá, te voy a avisar he!!!

Un abrazo graqnde!

andal13 dijo...

La impuntual:

¡Y capaz que yo no me agarré terrible chinche! Pero además te ponés en el lugar de un pobre turista alemán, pongamos por caso, que además de vivir en un país civilizado no comprende el idioma, y te querés morir!

Seguramente pase lo mismo en Salto, sí... y en Montevideo, ni te digo! (con la diferencia que es considerablemente más sucia y más insegura)


Camarandante:

¡¡¡Sos el único argentino que no conoce Carmelo!!! ¡¡¡Y el único argentino que no estaba en Carmelo esa semana que pasamos allí!!! Es que queda cerquita, se ve la costa, como que hasta te podés largar a nado!
Avisame con tiempo cuando vengas, así me voy entrenando para la vuelta ciclista del Uruguay!
Me parece fantástico ese viaje que vas a hacer, "Camarapedaleante"!!!

Santiago dijo...

Me hiciste acordar...
Voy a poner esto para que no nos sintamos tan desgraciados con nuestra lamentable infraestructura turística. Yo también, cuando veo a los alemanes caminando por Bacacay y Sarandí me pregunto a qué mierda vinieron, pero mirá que en todos lados se cuecen habas. Este verano decidimos hacernos una escapada desde dónde estábamos parando, hasta la ciudad de Laguna, en Santa Catarina, Brasil. El atractivo de esta pequeña ciudad, además de la hermosa geografía lacustre, es más que nada, histórico. Tiene un interesante casco viejo de arquitectura portuguesa colonial bastante conservado y varios centros de interés, como el museo de la Colonia, la casa de Anita Garibaldi y una hermosa y austera catedral. Pues bien, la plaza central estaba toda levantada por reformas en plena temporada y TODOS, todos los museos cerrados, la casa de Anita cerrada, la iglesia cerrada y lo más increíble es que NADIE, nadie, ni los policías que patrullaban supo decirnos por qué. Nos enteramos a los 2 días, ya en Garopaba, que había sido el día del Municipal. Pero ni un puto cartel para aclarártelo ni pedirte disculpas. Así que ya ves. El problema es aparentemente sudamericano.

andal13 dijo...

Santiago:

Sí, sí, yo no digo que sea uruguayo exclusivamente el asunto (aunque te digo que la infraestructura turística en Bolivia y en Perú es infinitamente mejor, aún con sus escasos recursos económicos... claro, también tienen unos atractivos que mamita querida!) Hasta me pasó en algunos lugares de España, que había reparaciones, pero fui en temporada baja.
Pero te da bronca cuando se trata de un cartel que indique que dobles a la izquierda, o de una página web que te diga que no abren los martes.
Para más adelante quedará el capítulo sobre la Estancia y Capilla de Narbona, y ahí sí que es para abrirse las venas con una flor de ceibo.

FLACA dijo...

Aunque sean todos los días, igual me gusta hoy venir a dejarte un abrazo.
Ese vino y ese río me dejaron fascinada.Besos.

andal13 dijo...

Flaca:

¡Gracias! Es que realmente es lindo Carmelo... Me da como para fantasear un poco con irme a vivir allí...
Otro abrazo para vos.

cr dijo...

¡Genial! No lo tomes a mal, no lo digo por tus aventuras desventurosas pero estoy con ganas de subir a "La Cachola" sentido Tigre-Carmelo (por esa búsqueda llegué a este sitio) y tus narraciones fueron muy ilustrativas.
Ahora tengo muchas más ganas de cruzar y aventurarme, lástima que voy a pata ya veré como me las arreglo. Carmelo luce muy bonito.

Saludos

andal13 dijo...

Cr:

¡Cómo no, vení cuando quieras! Atendemos las 24 horas, todos los días del año, menos cuando no abrimos el país por causas desconocidas.

Carmelo es precioso, en serio. Para recorrer la ciudad, podés alquilar bicicleta, o caminar bastante. La pena es que para ver los alrededores (la Calera de las huérfanas, Punta Gorda, la Estancia de Narbona y demás) necesitás vehículo. Capaz que hay algún servicio de camionetas o algo así, en realidad no lo sé. Pero no te pierdas Carmelo porque vale la pena.

Santiago dijo...

Feliz día bó(vó)
No soy muy de esta cosa de los días "de" pero quería felicitar a terrible mina. Vamo arriba y tomate una. O dos.

andal13 dijo...

Santiago:

Gracias; yo tampoco. Y no te preocupes, che, que seguiré siendo mujer mañana (no tengo agendado cambiar de sexo).

amelie dijo...

Me sigo cagando de la risa con este viaje. ¡¡¡Quiero saber cómo sigue!!! Yo hice este año por primera vez el viaje en 'cachola' y mis amig@s de Uruguay me decían: 'ah, querés turismo aventura' y según salimos de Tigre en dirección a Carmelo entendimos por qué jajajaja... Esos vaivenes de la barcaza cada vez que nos cruzábamos con alguna embarcación algo mayor (no digo un buque) eran impresionantes. Igual el paisaje que se ve durante todo el recorrido nada tiene que ver con el aburrido del Buquebús, así que creo que repetiré...

Por favor, sigue contando, no nos dejes con las ganas. Un beso grande desde España

andal13 dijo...

Amelie:

Lamento aguarte la fiesta, pero el viaje terminaba en Carmelo... sí vendrán capítulos posteriores con algunas curiosidades, pero sólo nos fuimos una semana (y para todo lo que nos pasó, fue muchísimo!)

Nunca tuve la experiencia de viajar en la "Cachola", pero los relatos que se cuentan al respecto son increíbles!

SUSANA dijo...

Acá llegué, con unas ramitas de ruda macho (ideal para erradicar la yeta, según cualquier bruja argentina que se precie de tal)

Las fotos preciosas Andre...eso sí, a Ulises le costó menos llegar hasta Ítaca!!!!

Besazo Amiga!!!

Joker 23 dijo...

Sigo la idea de Corto M...creo que el problema es el uruguayo, no el país que es muy lindo...
esto va de la mano de la idea que muchas veces expreso "país de @#&/", pero en realidad, el país no tiene la culpa...sino quien lo habita...

saludos

andal13 dijo...

Susana:

¡Es que si hubiésemos querido conseguir ruda macho, seguramente la herboristería hubiera estado cerrada por licencia del personal, y las plantas silvestres hubieran perecido por la sequía!!!


Joker:

Coincido con esa idea. Si lleváramos los 3 millones de uruguayos a vivir a Suiza, en breve varios bancos quebrarían, los relojes atrasarían y se cortaría el chorro del lago de Ginebra...

Anónimo dijo...

Hola a todos los que escriben en este blog. Mi nombre es Laura y fuí la "chofera" en este viaje por Uruguay. Si a la mayoría les divierte leer lo que escribe Andrea de este viaje, no se imaginan lo que es como copiloto. También a mi me hace reir, trajo bastante material para su blog. Realmente divertido buscar carteles que nos indicaran en donde estábamos. Lo importante es que llegamos y lo disfrutamos. Volveremos a recorrer rutas de nuestro Uruguay. Besos

andal13 dijo...

Laura:

¡Opa, mirá quién apareció desde atrás de una cina-cina!!!
¡Gracias por pasar!!!
Falta que el "rojito" deje su comentario, nomás!
¡Jijiji!

Ro dijo...

"Como hacer turismo en Uruguay y no morir en el intento" Ay Carmela! estás segura que no moriste y esta es tu sobrevida? Qué imbancable sucesión de infortunios! Uruguay, país turístico, qué gran ironía!!!! Recién pude venir, porque te imaginarás que estoy a cuatro manos y remolida! Te mando un besote gigantesco!

Edgardo dijo...

Amiga mía, mejor pensarlo dos veces antes de salir de casa, con su suerte, lo mal que se trabajan ciertas cosas, las fechas, las vacaciones, se hace casi imposible conocer un lugar, como debería conocerse, o como suelen conocerlo los demás.

Lo que si puedo decir, es que se han ganado esas botellitas de vino, como para calmar los ánimos, dejar volar la imaginación y soñar (con esos, o mejor, otros lugares, no porque esos no sean digno de soñar, claro que no, sino, porque les traería malos recuerdos, el vino les pegaría mal y otro momento desperdiciado).

Tienes una manera excelente de relatar las cosas, es un placer leerte. Bellísimas fotos.

Creo que tus vacaciones totalmente pueden catalogarse de periplo, de cierre, de contramarcha, de historia, de encuentro y sobre todo, desencuentros.

Para la próxima mejor suerte, eso sí, me llevan cuanto artefacto, icono, objeto sirva para combatir la mala suerte en su otro viaje.

Creo que serías una buena instructora de yoga, una magnifica profesora de Zen, manejas como nadie el arte de la armonía… yo quemaba el departamento entero en protesta por la deficiencia del servicio, mi mala suerte, lo injusto del suceso.

Te dejo un beso grande.

HologramaBlanco

andal13 dijo...

Ro:

Segura, lo que se dice segura, no. Por si seguimos vivas, quedamos con ganas de intentarlo una próxima vez (aunque el rojito capaz que se niega, porque debe de haber quedado medio podrido de hacer tanto kilómetro al pedo).

Y no te preocupes, seguí rascándote a cuatro manos, nomás!
¡Jijiji!!!


Edgardo:

Cuando quieras (y te animes, porque hay que ser muy valiente o muy inconsciente) y quieras venir a hacer turismo en Uruguay, avisame nomás, que te armo el "tour"!!!
Capaz que hasta encontrás algún lugar abierto, qué sé yo...

Y no te creas que me lo tomé con tanta armonía... Si no reaccioné peor, fue porque no encontré a quién pegarle, nomás!!!

FLACA dijo...

A mí también, a veces, me gustaría irme a vivir a uno de esos lugares a la orilla del Río Uruguay. A veces me pregunto por qué no me lo propuse hace treinta años: hubiera bastado con elegir las horas de clase allí.

andal13 dijo...

Flaca:

Sí, creo que me gustaría vivir en Carmelo, aunque extrañaría como loca el cine y el teatro.
Claro que si me hubiera ido de joven, capaz que no sería tan urbana y noctámbula...

Peter Parker dijo...

¡Qué bueno salir de vacaciones con todo programado!... pero ustedes no embocaban una, tuvieron suerte de que Carmelo estuviera abierto.

La embarcación de la "cachola" está averiada desde que Juan Domingo Perón fue liberado de la isla en el año 45, pero ya la están por reparar.

No queda claro si las botellas que se llevaron de la bodega las pagaron o fueron tomadas en alguna distracción de la Sra. Irurtia.

Chin, chin.

andal13 dijo...

Peter:

Sí, es lo que tiene viajar con una correcta planificación, previendo todas las contingencias posibles... ¡Sale todo mal!
Claro, omitimos el hecho de que estábamos viajando por Uruguay...

Vo, las pagamos las botellas (y el contenido!!!)