viernes, 23 de julio de 2010

De vasijas y vinos

Seguimos viajando por el Norte de Argentina...





En la última crónica les había relatado el camino recorrido desde San Miguel de Tucumán, capital de la provincia, a Cafayate, en la provincia de Salta, y cómo en el trayecto de unas horas habíamos atravesado los más diversos paisajes, desde frondosas selvas a semidesérticas montañas.
Llegamos a Cafayate, "tierra del sol y del buen vino" a la caída de la tarde, por lo que del sol disfrutaríamos poco; nos quedaba la esperanza de que se cumpliera la segunda parte del eslogan. La ciudad se encuentra a más de 1.500 msnm, enclavada en los Valles Calchaquíes, rodeada de cordones montañosos, y es ideal para el cultivo de la vid; probablemente el mejor Torrontés del mundo sea nacido y criado en esta tierra.
 
Los últimos rayos del sol iluminan la viña

La visita guiada a una de las muchas bodegas de Cafayate se imponía; la elegida fue Vasija Secreta, y hacia allá fuimos. El guía de la bodega (me olivdé de su nombre, qué horror... ¿Juan Carlos? ¿José Luis?) nos hizo una excelente explicación -nos dio una clase, bah- no sólo de la producción de su bodega, sino acerca de la cultura del vino en general. Como tantas otras personas, llegué al universo del vino recién de adulta, y disfruto muchísimo de cada nueva cosita que voy aprendiendo.


Bodega Vasija Secreta
(¡Qué obviedad, no iba a colgar la foto de otra bodega!)

Muy interesante todo, pero el conocimiento del vino no sólo requiere teoría, sino que implica, necesariamente, práctica, así que se imponía la degustación.

A punto de degustar el torrontés

La degustación, como es natural, llevó a la adquisición de un par de botellas de Torrontés, que si bien me gustan más los tintos que los blancos, no es cuestión de ponerse con un quítame ahí esas cepas.
Tras la visita a la bodega, los guías nos dijeron que nos habían preparado una sorpresa. "¡Empanadas!", exclamé, porque si bien llevaba pocos días en el Norte, ya había comprendido la cultura local, al menos en lo que respecta a las sorpresas. Pues bien, la sorpresa fue la visita al taller de alfarería en donde se elaboran las tinajas de Cristófani.
 
Las tinajas de Cristófani (¡Y dale con los pies de foto obvios!)

La familia Cristófani lleva casi 50 años en la elaboración artesanal de tinajas, hechas con la arcilla del suelo de Cafayate. En la actualidad, son la señora Ana María (viuda de Víctor Cristófani) y sus hijas quienes siguen la tradición familiar. Las tinajas, contrariamente a lo que yo conocía, no se hacen en un torno que gira... el que gira es el alfarero! La confección de cada ejemplar lleva semanas... y todo puede terminar mal si ocurre un fallo en la cocción.

Basta de obviedades; deduzcan ustedes qué es esto

Cuando la vasija está confeccionada, va a ir a decorar jardines o espacios cerrados de diversos lugares del mundo... ya que han sido vendidas hasta en Indonesia!
Como se puede apreciar en la siguiente foto, la tinaja no sólo es decorativa: puede resultar útil para esconder una persona en su interior, como bien sabemos los que hemos leído Alí Babá y los 40 ladrones.
La más esbelta (y joven) de las doncellas
cual uno de los 40 ladrones
Concluida la visita al taller de alfarería, en el patio de la casa de Ana María, fuimos agasajados -y como no podía ser de otra manera- con empanadas y vino (tan errada no anduve...)

Gustavo, uno de los choferes,
 nos tienta con un fuentón de empanadas

Recibimos la noche con la insuperable cordialidad de la gente del Norte; Ana María no sólo nos enseñó su taller y nos explicó cómo elabora sus tinajas, sino que nos abrió las puertas de su casa, y nos acompañó con su calidez.

Tras despedirnos de Ana y de una de sus hijas -también alfarera- nos dirigimos al hotel. El Hotel Asturias, muy bien ubicado a una cuadra escasa de la plaza principal de Cafayate, resultó otra encantadora sorpresa: es un hotel precioso, y con un personal más que amable (¿No hay gente antipática en el Norte, o la esconden de los turistas? Tal vez dentro de las tinajas...) 


Detalle del vestíbulo
¿Cómo queda esta mesita en tu living?

Tras dejar el equipaje, salí a dar una vuelta. De cenar, ni hablemos, que tras la copiosa ingesta de empanadas, no podía ni pensar en comer, y de conocer la noche cafayateña, menos, con el cansancio que tenía, y las pocas horas de sueño que se avecinaban, porque temprano por la mañana partiríamos rumbo a San Salvador de Jujuy. Aproveché para visitar la plaza y sus alrededores, y a ver si conseguía algo de fruta, que no me vendría mal.
La plaza principal de Cafayate resultó muy linda, sumamente cuidada, y muy concurrida, como conucurrida estaba la iglesia, hecho que se repetiría en todas las iglesias, catedrales, capillitas que visitamos en el Norte.
 
Hasta en los más mínimos detalles se percibe buen gusto y cuidado
 
La plaza y la iglesia, algo borrosas
(¡Sólo a mí se me ocurre viajar sin trípode!)

Preguntando se llega a la frutería, y allí compré unas riquísimas mandarinas y manzanas, tras ser atendida por el amabilísimo frutero, disculpen el exceso de superlativos, pero no puedo andar con diminutivos. Allí estaba, o estábamos, porque Esther, una señora que iba en el mismo viaje también había hecho la opción frutal, cuando nos sorprendieron unos niños que gritaban desde la vereda "¡Tiren caramelos, tiren caramelos!" Sin dudarlo un instante, y ante nuestras miradas de asombro, el frutero tomó un puñado de caramelos y se los lanzó a los niños. Evidentemente, le preguntamos qué era eso... "Es que hoy es San Pedro", con lo cual en lo que me es personal, no me aclaró ni un caramelo, por lo que pasó a explicar que esa noche (29 de junio) los niños arman un Judas y salen a pedir caramelos con él; más tarde, el pobre Judas arderá en la hoguera. Por supuesto que salí a la calle a fotografiar al Judas y a los "changuitos", que al ver a una señora con una cámara de fotos salieron de todas partes para ser inmortalizados. 

¡Digan: "caramelos"!

Yendo de vuelta hacia el hotel, Esther quería conseguir un determinado tipo de té, y fue con ella que viajamos hacia el siglo XIX... encontramos en las proximidades de la plaza una pulpería detenida en el tiempo, con pilas de zapallos, granos en bolsas de arpillera, salames y ristras de ajos colgando, parroquianos vestidos con sombrero de ala ancha, botas y poncho acodados en el mostrador, un viejito viejísimo sentado junto a la puerta desde hacía siglos, y, como no podía ser de otra manera, un pulpero encantador, que si bien no tenía el té que esta señora buscaba, le terminó vendiendo un té de poleo o no sé de qué otro yuyo, porque no había cómo negarse...
De vuelta al hotel, ducha reparadora, y a la cama a ver las últimas novedades del Mundial hasta que me venció el sueño.
Me desperté tempranísimo, y tras desayunar (sí, más medialunas!) salí a dar una vuelta en el frío de la madrugada; la lunita cafayateña iluminaba la ciudad y las montañas casi dormidas...

Con las primeras luces, partimos rumbo a Jujuy, atravesando la Quebrada de Cafayate, o del Río de las Conchas. Hacía muchísimo frío al amanecer, pero nadie protestó por tener que bajarse del ómnibus a ver de cerca las increíbles formaciones que el agua, el viento y el tiempo han ido tallando en las rocas. 
 
La luna nos sigue por la quebrada

La bruma matinal aún envuelve los castillos

El sol comienza a iluminar la Quebrada

El sol da de lleno en el clavo

En un determinado momento de la ruta, paramos para ir al Anfiteatro: se trata de una formación natural que debido a sus altas paredes rocosas y vaya una a saber qué explicaciones mágicas de la Física, da una acústica impresionante, tanto es así que allí se celebran conciertos y se graban discos. 

En el anfiteatro encontramos a un músico solitario,
sacándose el frío abrazado a su guitarra

El río de las Conchas... ¡con agua!

Dejamos atrás la Quebrada de Cafayate y  atravesamos el Valle de Lerma; abandonamos la provincia de Salta, a la cual volveríamos días después, y pusimos rumbo a Jujuy.
Pero ésa será otra historia.

23 comentarios:

Fernando Terreno dijo...

Aclaremos un par de cositas...
Primero, así que vos entrás a cualquier Pulpería que se te ocurre y encima el Pulpero te resulta encantador... Ah no mijita, no habrá más fiado para vos en La Pulpera, de aquí en adelante, ¡sólo al contado!
Segundo:
¡No seas mal hablada!
El río ese, el de las "caparazones de moluscos", se llama Calchaquí. (Inmortalizado en la cueca La arenosa).

Un abrazo, a pesar de todo.

Marple dijo...

Andrea.
sigue muy bueno el viaje. Me desanimó un poco eso de levantarse tan temprano para seguir en la ruta:)
en cuanto al mate:
¿Toman mate por esos pagos?
¿Algún turista llevaba mate?
No puedo empezar el día sin una mateada.

besos

PD) lo gracioso sería irse hasta Indonesia y comprar una tinaja de esas como recuerdo del lugar:)

Alessis dijo...

Si las fotos están así, no quiero saber lo que fue el viaje...

El coso que hay que deducir lo que es, ¿se trata de un iglú de piedra?

Las empanadas me dieron hambre.
Voy a ver si morfo algo, permiso...

Camarandante dijo...

Hola Andrea!

Me encantó tu relato! Es genial.
A mi me encantan los vinos salteños. Aquí en Arg los vinos mendocinos gozan de un enorme prestigio pero, en los últimos años las bodegas de Salta han ganado mucho terreno.
El esteco tiene unos vinazos y el otro día probé en una feria un tinto que se llama Bas, de basija secreta, una maraviiiilllaaa!!!

bueno abrazo!

andal13 dijo...

Fernando:Marple:
Agregale lo de levantarse más temprano para salir a sacar fotos, jijiji!
¿Mate???? El que vino a Cafayate y no toma vino... ¿a qué vino????

Quedate tranquila: las tinajas están firmadas, así que fijate bien antes de comprar una cuando vayas a Indonesia!

Alessis:
Hmmm... lamentablemente no es un iglú... ¡Seguí participando!
El premio es (una foto de) un fuentón de empanadas y una caja de Malbec.

andal13 dijo...

Camarandante:
Yo no conocía los vinos salteños (sí los mendocinos, que me encantan; me falta entrarles a los patagónicos), pero en el viaje probé varios... Me traje torrontés para casa, por lo típico, pero allá tomé unos tintos espectaculares.

ro dijo...

Buen día! Acabo de llegar de tu viaje. Siempre me ha costado escuchar relatos de viajes y ver las fotos que los acompañan! Pero quizás haya sido por el tipo de narración que utilizaban quienes viajaron. La verdad es que las tuyas son sumamente entretenidas y tan, pero tan entusiastas que contagian un poco: ya estoy un poco entonada por ese vinito... Además,lo que pasa es que vos elegís muy bien tus lugares de excursión, para mi totalmente desconocidos y realmente uno aprende acá. Me encantaron los hornos y las vasijas y los paisajes esos en los que la roca se encrespa.
Un abrazo corazón y feliz domingo

cr dijo...

Recuerdo la primera vez que estuve en Cafayate, tomamos unas ricas, ricas, cervezas en esa plaza. Era verano.
Nos alojamos en una hostería de una señora muy agradable, desayunábamos en un patio lleno de plantas y de esos sillones de hierro como los del patio de mi abuela.

Es una hermosa ciudad, el año pasado estuve solo una tarde, pero me encontré con estás señoras: http://www.flickr.com/photos/colgandoropa/3577526120/

Ya te dije siempre se vuelve al norte y con esto que leo y los lindos recuerdos que trae, tengo ganas de juntar unos pocos petates y salir ya pera Retiro a tomar el próximo micro que me acerque a la región.

ro dijo...

Me quedé pensando en el que toca la guitarra. No hay mejor escenario...

andal13 dijo...

Ro:
Pues entonces, portate bien, porque de lo contrario te obligaré a ver las 600 fotos y a escuchar toditos los relatos!
Me encantan las rocas que se encrespan... Durante 10 días me pasé viendo montañas, sin ver dos veces un paisaje que se pareciera al anterior.
Si es como yo digo, la cigüeña me dejó caer varios km antes!

Ah, no sabés lo que era ese músico, en la mañana gélida, cantando abrazado a su guitarra...

Cr:
Estuve viendo tus fotos... las de Salta y las demás... ¡Guau, tremendas fotazos! ¿Y sabés que también me saqué un "autorretrato de sombra" en las Salinas Grandes... ¡Y yo que me creía original...!
Estoy pensando seriamente en volver, en cuanto pueda.

FLACA dijo...

Me está encantando este viaje contigo. Los paisajes son espectaculares, y si a eso le sumamos los vinitos y las empanadas....qué te voy a decir.

andal13 dijo...

Flaca:
Me alegra que te guste; a mí me encanta compartirlo.

SUSANA dijo...

Confirmado: el mejor Torrontés del mundo se cría en esos pagos!

Já, "la tierra del sol y del buen vino" igual que Mendoza, creo que deberemos trabajar con los slogans...

Buenísimo artículo Andre! Un abrazo Querida Amiga y Muchotas Gracias por tu mensajito en el blog! Toy sacando tierra y telarañas pal domingo!

Detaquito dijo...

¡Epa! Yo para mi que la foto del la iglesia no salio borrosa por falta de tripode, sino que por exceso de degustacion de torrontés...

Jejeje!

Che con cada relato que leo, me dan mas ganas de pegarme una vuelta por esos lares...

andal13 dijo...

Susana:
¡Apareciste! Otra más que no asomaba el jopo hace rato, pero ante las palabras mágicas "vino" y "empanadas" se dejó caer como por casualidad, jijiji!
Me dejaste la duda...¿cuál es el eslogan de San Juan?

Detaquito:
Hic... no seas exagerado... hic... que apenas si degusté... hic... el torrontés... hic

Anónimo dijo...

Menudas fotazas, Andrea! Increíbles los paisajes, qué pequeño se siente una mirándolos, aunque sólo sea en fotografía...

Ahora, lo que más ha hecho mella en mí han sido las continuas referencias a las empanadas y esa panorámica del fuentón con las mismas... ;-)) He tenido que dejar de leer, acercarme a la nevera y prepararme un pequeño refrigerio para aplacar mi hambre... en fin, fotos que hablan... -)))

Grande tu crónica!
María

andal13 dijo...

María:
Ah... es que no leíste la advertencia "leer estas crónicas atentarán contra su silueta"... Es que figura con letra chiquitita al final del blog!

Peter Parker dijo...

Hermosas fotos como siempre y como dijeron por ahí, ¡como serán de lindos esos escenarios naturales!

Un lugar que se llama la "tierra del sol y del buen vino", no puede ser horrible, más bien será algo muy similar al paraiso.
Por ahí me comentaron que tomabas vino en vasija... ¡torrontés y bien lleno!

Con respecto a la adivinanza de la foto, para mí son las casas de Calamardo y Bob Esponja.

Saludos.

P.D.: Por casualidad, ¿la pulpería no se llamaba "El Pulpo Paul"?

andal13 dijo...

Peter:
Cafayate se aproxima bastante a mi idea del paraíso, porque además estaba bien fresquito y había una luna preciosa.
Hmmm... no son las viviendas de Calamardo y Bob, qué pena... ¡Te perdiste una tinaja llena de torrontés!
Vo, no te hagas el vivo con el célbre cefalópodo...

Peter Parker dijo...

¿Habrán más fotos y relatos?

andal13 dijo...

Peter:
¡Má firme!

Martín dijo...

Wow! Recién ahora pude ponerme al día con tu viaje (el mío me tuvo un poco ocupado). Cuántos lugares lindos! Cuánta belleza natural!

Muy bueno todo, me encantó (y las medialunas argentinas son la cosa más maravillosa).

P.D.: no me habías dicho que iba a haber doncellas jóvenes y esbeltas!! Avisen! ;)

andal13 dijo...

Martín:
Es que nosotros somos tan viajados... ¡qué vida sacrificada la del turista!
;-)
Pues sí, había no una sino dos doncellas muy jóvenes y esbeltas... acompañadas por un papá relativamente joven pero no tan esbelto!!!

En el primer post del viaje propuse incorporar las medialunas argentinas a los símbolos patrios.