miércoles, 1 de mayo de 2013

Días de cine

A raíz del cierre del Cine Universitario, reedito esta entrada, que publiqué en el año 2008. 

Para los que hacen posible que estos lugares existan... todavía.

Montevideo, como es natural en una capital, tiene muchas salas de cine. Claro, ni se compara con la cantidad de cines de otros tiempos, cuando había numerosas salas de estreno en el Centro (en los tiempos en que el Centro todavía era eso, y no la zona decadente que es hoy), con plateas enormes, un estilo arquitectónico que les confería a cada una su identidad propia y una cuidada decoración, y había salas de cine en cada barrio, más populares, cuyo estilo estaba definido principalmente por el tipo de público asistente. En las salas céntricas la gente se vestía “para ir al cine” con sus mejores atuendos; en los cines de barrio se pertrechaba con abundante comida, porque el programa incluía tres o cuatro películas, entonces había que pasarse toda la tarde hasta entrada la noche.
Los cines de barrio fueron los primeros en desaparecer, dejando su lugar a iglesias evangélicas o supermercados; luego siguieron las salas del centro, dejando su preciado espacio a más iglesias evangélicas, estacionamientos o expoferias. Algunos, en el mejor de los casos, reabrieron años después como complejos cinematográficos de dos o tres salitas pequeñas, en donde antes había una enorme, con dos plateas.
¿Qué pasó? Los cines comenzaron a formar parte de los shopping centers, y se mudaron hacia el far east... Y se convirtieron en no-lugares, como plantea Marc Augé
1: todos anodinamente idénticos, asépticamente iguales. Una no sabe si está en el Montevideo, el Punta Carretas o el Portones; lo que es peor, puede ser Montevideo, Quito, Nairobi o Berlín, lo mismo da, son las mismas salitas, es la misma moquette, las mismas butacas ergonómicas con posavasos, las mismas gigantografías de las mismas películas, el mismo desparramo de pop (ya ni siquiera se llama pororó, of course!), los mismos baldes del mismo refresco, las mismas colas interminables, la misma gente, las mismas cinco sinopsis de películas que no tenés ningún interés en ver...
Pero, hasta cierto punto, Montevideo no ha dejado de ser Montevideo... al menos no todavía. Y aún subsisten, erguidas como los últimos bastiones de la resistencia, las salas del Universitario y de la Cinemateca Uruguaya. Peleando con dignidad contra los embates de la post-post-modernidad, contra los estrenos mundiales en simultáneo, el merchandising, las bebidas cola y las colas interminables. Estas salas ofrecen cine del bueno, ya se trate de una modestísima película iraní, un clásico del neorrealismo italiano o incluso un estreno comercial, pero con garantía de calidad.
Y son lugares con una marcadísima identidad... No esperes moquette, porque no la hay, y si la hay, está pelada en varios sitios; las butacas no son ergonómicas, ni siquiera cómodas; una va allí a ver la película; para descansar se queda en la casa. Y un asistente regular sabe qué butacas conviene evitar, porque se bambolean o se hunden. La pintura está un poco descascarada, ni te sueñes con que haya aire acondicionado, para qué si en verano prenden unos ventiladores grandotes y en invierno alcanza con no sacarse el abrigo. La copia de la película seguramente estará un poquitito rayada, y el sonido se escuchará con un fondo de “fritura”, pero... ¿Dónde más podés ver los Fellini o los Bergman que te perdiste en pantalla grande? ¿O dónde dan hoy en día películas de George Cukor? ¿O dónde podés deslumbrarte con un festival de cine pakistaní? ¿O dónde arman la programación de tal modo que te da bien el tiempo para salir de ver una película y meterte a ver otra? ¿O dónde podés ver los estrenos -capaz que con un par de meses de atraso- a un precio módico, y sin bancarte una cola larguísima, niños que arman un berrinche porque se agotaron las entradas para Shrek 8, consumistas de todas las edades que no pueden estar 90 minutos sin aumentar su nivel de glucosa y sin que a nadie le suene el celular durante la proyección, eh?
Pero lo que más me gusta de estos lugares es el público asistente. En esos cines se encuentra gente que vive en universos paralelos, que sólo existe allí. Fuera de ellos, uno no se encuentra jamás con estos personajes; se materializan al entrar. Las primeras funciones, las de las 4 de la tarde, son especialmente fascinantes. Suelo ir a ellas cuando voy sola, y en particular durante el verano, porque es una forma de autoconvencerme que es de noche y hace frío cuando en el exterior reina el maldito con su luz y su calor insoportables. A esa hora cunden las señoras mayores –una sutileza de mi parte, porque en realidad son viejísimas- ataviadas con sus mejores galas... con la moda de hace dos décadas atrás, rigurosamente maquilladas, con el labial de un rojo coral imposible sobrepasando el borde de los labios. Es el único lugar en donde en el invierno aún se ven tapados de piel y collares de tres vueltas de bolitas de naftalina. Debido a la composición demográfica de nuestra sociedad, los hombres escasean, pero aún los hay, con boina y barba, o con un traje raído y corbata de moñito.
Todo el mundo se conoce, se saluda, se recomienda películas, se rezonga: “¿Cómo que todavía no viste “Fulanita”? ¡¡¡Tenés que verla, yo la vi tres veces!!!”. Están los que comentan antes de entrar, porque se leyeron todas las críticas habidas y por haber, citando las fuentes, como corresponde. Los que se ponen a hablar con una, porque todavía no llegaron sus amigos, y les da lo mismo hablar con cualquiera, mientras tenga orejas: “¿Viniste a ver “Mengana de tal”? “No, vine a ver “Zutana de cual”” “¡Ay, es lindísima, yo la vi ayer!” . Y ni decir de las señoras que se creen impunes para hacer cualquier cosa, entonces te manotean el collar y te espetan a bocajarro: “¡Qué divino! ¿Dónde lo compraste?”, o como le pasó a mi amiga Laura, que una señora se le acercó por la espalda y le empezó a sacar pelos del blazer, y le dijo con tono de reproche: “¿Usted no se pone una toalla sobre los hombros para peinarse?” En el Universitario hay un señor que, cual John Steinbeck, va con su perro; lo deja suelto, nomás, en los escalones de la entrada, y allí se queda el pichicho, echadito, esperando que su dueño salga. Y, como dijo una vez Migue Dobrich
2: a esos lugares van viejos con bolsas. Coincido con él. Antes de empezar la película (raras veces durante la proyección), suenan varias bolsitas de nailon. ¿Qué es lo que hacen? ¿Buscan caramelos? ¿Guardan el vuelto de la entrada? ¿La tarjeta de socio? ¿Quieren perpetuarse con un último ruido final, antes de llamarse al silencio?
Una tarde de diciembre, a mitad de semana (yo ya estaba de vacaciones) fui al Universitario. Debido al día y a la hora, el cine estaba casi vacío; seríamos unas diez personas a lo sumo (me encanta, me parece que es una función especial) y respetando la norma de urbanidad no explicitada de que si uno va solo no se sienta junto a otra persona, cada uno se había acomodado en su propia fila individual. Violando esa regla tácita, una señora vino a sentarse junto a mí. La oscuridad reinante impidió que la señora viera la expresión de mi cara, que era claramente “¡Tenés todo un cine vacío, rajá de acá!”, y allí nomás se acomodó, y de inmediato se durmió plácida y profundamente, sin que hubiera pasado más que “Sombrero Productions et Mallia Films présentent...” Se despertó cuando terminó la película. Seguramente, por una módica cuota mensual, la señora había encontrado un lugar oscuro y fresquito en donde dormir la siesta, sin que la molestara nadie. Eso sí, imagino que tendría la precaución de elegir películas sin estruendo.


Porque me encanta el cine, porque estos siguen siendo lugares de resistencia, porque aún quedan pruebas vivientes de aquel “público culto” que caracterizó al Montevideo de antaño, porque en los boletines dan información detallada y criteriosa de las películas -aunque no sean en papel satinado- es que cuando voy al cine –nunca más de dos veces en el mismo día, eso sí- prefiero ir a uno de éstos.
Ojalá dentro de 30 años sigan existiendo las salas del Universitario y de Cinemateca. Y espero estar allí, con mi boina, mis pieles y mi collar de tres vueltas de bolitas de naftalina, para encontrarme con mis amigas -otras “chicas” como yo- y disfrutar de aquel clásico del año 2010, que ya habremos visto seis veces.
Creo que va siendo hora de comenzar a ahorrar para comprarme el tapado de nutria.


1 Marc Augé, antropólogo francés autor de “Los no-lugares. Espacios del anonimato Una antropología de la sobremodernidad”
2 Miguel Ángel Dobrich, comentarista de cine del programa “No toquen nada” de Océano FM (entre otros)

47 comentarios:

fede_buho77 dijo...

Primero!¿?

Coincido plenamente con el tema planteado, todavia recurdo de chiquito cuando al llegar las vacaciones de julio en la puerta de la escuela se paraba na entregarte bonos para ver las aproximadamente 50 peliculas diarias que se exhibian. Ali pasaron varios clasicos de nuestra niñez y y pre adolescencia ente los que recuerod los martes 13, las peli de los parchis (eso explica nuestros posteriores desvios toxicos), las despedidas de soltero, clasicos de satira que nos aceleraban en esa epoca al ver un par de tetas (igual que Pepe Carvalho!!) y muchas mas que no recuerdo.Cinemateca es un punto aparte, amen de ser de las meores Cinematecas que exsiten en el mundo y una de las pocas que conserva raras copias de algunas peliculas cmo vos decis te ofrece buena programacion a costos modicos; es una pena que no se la apoye mas que lo que suele ahcerse; hace poco proyectaron ahi dos peliculas- documentales que son ineludibles para mi y que por boludismo cronico no fuimos a ver: Luca ,ya sabes que hablo del documental de Luca antes de la etapa Sumo y La Tabare, rocanroll y despues sobre Tabare que para mi como referente musical es un capo, hace no mucho atras hubo un debate por la separacion de Cinemateca de Socio Espectacular que provoco incluso la intervencion del MEC y del MEF, hay unos articulos bien interesantes sobre este tema en distintas brechas, capaz que alguna te llego a vos.
Migue si lee lo de las peliculas de los Parchis te hace aca mismo todo un debate filosofico de su influencia en nuestras mentes y de como eso no nos ha permitido llegar a la adultez como corresponde...
Dos te tiro porque mas no recuerdo:
el copacabana
el de sayago (no recuerdo el nombre)
...la lluvia de monedas que se armaba en esos cines!!

hoy del estilo de esos de barrio en cierto modo resisten el Maturana y el opera que tiene cierto estilo de esos cines bizarros, hace unos años el cine del cerro habia sido tomado por okupas y planeaban hacer ahi un centro cultural que anduvo a medio hacer un tiempo y donde se proyectaba cine y performances varias, cre oque de eso no quedo mas nada...

No me cabe eso si el tema del confort, ojala esos cines un dia hicieran algo para mejor el tema butacas y cosas del estilo, la ultima vez que fui a Cinemateca fui al de CPCH y mire un ciclo sobre cine de violencia japonesa de los 70 muy bueno pero parecia el estadio de Goes, no me resulto muy comodo digamos...
Lastima que hoy en cine puede ser mejor ver a paris hilton que a algunos capos que permanecen casi a la sombra del anonimato...
Es asi...souvenirs del siglo de las maquinas como dice el flaco... (aunque el diga dinosaurios)

andal13 dijo...

Fede: ¡Cantaste primero!!! El Cine Sayago, si mal no recuerdo se llamaba así (ahora hay un supermercado), y el Copacabana es Grandes Tiendas Montevideo.
Te canto el Cine Alcázar (Agraciada y Zufriategui): ahora no sé qué hay (hubo de todo, iglesia, fábrica y baile de cumbia), pero aún conserva la fachada "morisca". ¡La de festivales de Tom y Jerry que vi en mi infancia!!!
El Belvedere Palace es una iglesia hace años.
El Cerrense no sé en qué quedó; es cierto que había un proyecto de complejo cultural (cine incluído).

Una pena que la Cinemateca de Pocitos (que estaba en un edificio precioso) haya cerrado. Y es cierto que la insonorización hecha con hueveras de cartón es por lo menos cuestionable, pero en tanto importe más el baile del caño y darle la llave de Punta del Este a Jorge Rial que la cultura (en el sentido restringido del término), así seguiremos...

el gaucho decepcionado dijo...

Veo señora que se ha puesto usted seria. Con estas sus reflexiones se me han aclarado varias cosas que ya suponía a partir de sus anteriores entradas. Queda ahora nítido que usted desprecia todo lo que es propio de nuestra gente, todo lo que a través de la tradición dignifica a los nacidos en este pequeño-gran país. Abomina del mate, abomina de las playas, abomina de todo lo positivo que ha traído la buena inversión extranjera, como los Shopping, que nos permiten salir de compras con seguridad e ir al cine con confort y disfrutando de la tecnología sin correr el riesgo de unos inadaptados nos maten para robarnos. Pero no abomina de un concepto de cultura elitista y esnob, pasado de moda, que ruega apoyo estatal para emprendimientos trasnochados e ineficientes, para que, como usted misma dice, señoras ancianas y viejos izquierdistas de barba y boina puedan ver a precios bajos las películas de sus autores “de culto”, esos que nadie entiende pero que queda bien decir que sí. La veo a usted muy interesada en demostrar que no forma parte del “vulgo”. No toma mate, odia el sol, el sol de nuestra patria y desprecia los gustos de la mayoría de nuestra gente. Seguramente prefiere sepultarse en vida en una oscura e incómoda sala de cine para ver una incomprensible película iraní, totalmente extraña a la sensibilidad de nuestra gente, a acercarse a lo mejor de nosotros, el interior profundo y disfrutar de una buena mateada y un buen asado con cuero, al calor del sol de la bandera y bajo el cielo más azul del mundo.
Por suerte todo esto se está terminando y como usted misma dice, esas salas, que alguna vez estuvieron colmadas de extraviados intelectualoides e izquierdistas trasnochados, están cada vez más vacías. Me despido de usted con todo respeto, esperando que al menos cuando las canas plateen sus sienes, haya descubierto al el valor de lo nuestro.

un gaucho desilusionado dijo...

Buen intento "gaucho decepcionado", pero sus formalidades tan poéticas no hacen más que mostrar que es bien capitalino.
Le hace falta andar atravesando alambrados y a lomo de caballo, embarrarse las botas y curtirse al sol.
De todas maneras, su comentario no es moco de pavo y merece mi entero respeto.

Antes de saludarlo, me gustaría entender la razón por la cual se ha querido ocultar detrás de esta apariencia.
Brille con luz propia, como lo hace el sol y no sea caprichoso como la luna quiere!!

Juan G.

el gaucho decepcionado dijo...

Amigo desilusionado:
A los soles de nuestra verdad, al suyo y al mío, los oculta la misma espesa nube de cobarde anonimato.

Vachi dijo...

Hola Andrea!
Hablando de esto de los cines, hace un par de semanas me fui al museo pedagógico a ver una función de cine mudo acompañado con música en vivo. Eso sí que era pintoresco, salado. Además el pianista de ese día en particular, hasta había contratado a dos actores que hacían las veces de acomodadores, de los de antes, que también eran otros personajes bien diferentes a los de ahora por lo que tengo entendido. Me encantó haber tenido esa experiencia, así como también me fascina ir a las funciones de cinemateca; las disfruto enormemente.
Pero también me encanta el cine moderno, chiquito, con todo ese sonido maravilloso, que te transporta justamente a un lugar neutral, que te hace olvidar del mundo entero y te sumerge en otras vidas por completo. A mí me resulta muy terapéutico. HAce ya mucho tiempo que no cuento con ingresos como para sicoanalizarme (desde que soy independiente vamos a decir, porque desde que salí de la panza de mi vieja hasta que me independicé,. digamos que desfilé por varios consultorios jeje), así que bueno... no encuentro mejor remedio cuando ando bajón, que sumergirme en una salita de moviecenter, y desaparecer por dos horas de mi vida, barrio, ciudad, país, continente y todo, ya que como vos decís, no hay nada que identifique a esos lugares con nuestro mundo real.

un gaucho desilusionado dijo...

Es mucha poesía la que lo envuelve. Tanta que no creo la merezca, ni yo, ni el mismo blog.
No discuto el anonimato pero entienda, que una cosa es no dar nombre y otra muy distinta es querer parecerse y ocultarse detrás de las mismas fomas.

Juan G.

Martín dijo...

Ja! Me acuerdo cuando yo era chico. Ir al Trocadero era lo más.

De hecho, llegué a ver Titanic ahí, hace unos 10 años.

Eh, entiendo algunos de los problemas de los cines genéricos de hoy, pero también es cierto que (al menos para mí) es importante ver las películas con la mejor calidad de audio y video posibles.

Lo único que te digo: no al tapado de nutria. No hay nada más horrible que usar uno de esos animalitos encima.

andal13 dijo...

Vachi: sé de varias experiencias de cine mudo con piano, pero todavía no he tenido la ocasión de vivirlas en ojo y oído propios; imagino que como vos decís, es una experiencia fascinante.

Martín: mi última vez en el Trocadero fue "El paciente inglés"; supongo que lo cerraron tras la inundación provocada por mi llanto!!!
Quedate tranquilo, ni loca me pongo un animalito muerto sobre el lomo!!!

Vachi y Martín: también a veces sucumbo a los no-lugares de los shopping centers; no soy tan militante como para perderme una de Harry Potter o una de Piratas del Caribe!!!!

Hay dos cines que en mi opinión reúnen lo mejor de ambos estilos: el confort y la tecnología con el buen cine, que son el Alfa Beta y el Casablanca, pero reconozco que voy menos a esos cines porque me quedan muy trasmano...

Sil.* dijo...

Andrea querida!!! Tu pasión por el buen cine ha quedad más que claro.
Pero también has dejado ver las grandes diferencias que rondan en esta sociedad tan "consumidora de cosas sin sentido". A veces no importa la película sino dónde se la vio. Hablar d shopping es, lamentablemente, hablar de estatus(?).
Después de tu post, me dieron ganas de ir al cine. Me llevo unos maní con chocolate y vuelo!!

Un abrazo nena!!
Buen fin de semana!

Sil.*

andal13 dijo...

Sil.*: Jijiji!!! Bueno, darling, nos encontramos esta tarde en el Punta Carretas... yo soy la del collar de bolitas de naftalina!!!!

Vachi dijo...

Coincido plenamente con lo de Alfa y Beta y Casablanca. Son los mejores de los modernos, porque aparte te evitan de entrar a un shopping. Me encantan.

Beso

Le Santi dijo...

Pah!! Andrea. No sabés lo que eran el Intermezzo y el Glukcsman y el Capitol y el Trafalgar. Las de coboy que vi en esos cines. Salías con los ojos colorados y como en una nube, sin saber para qué lado quedaba tu casa. "Continuado 3 películas en Technicolor" "Cinemascope" Todavía me acuerdo de los aplausos y los gritos cuando llegaba la caballería. En uno de esos cines vi el estreno de "Cantando bajo la lluvia". Que me parió. Qué viejo de mierda. Y los chiflidos cuando se cortaba o se quedaba la peícula atascada y se quemaba un cuadro...Era medio mágico eso, de estar viendo un pedazo de realidad que de repente se empezaba a quemar desde el centro y a deformarse y después desaparecía con un chasquido. Y vi "Rocco y sus hermanos en el Metro". Y el estreno de "La hora de los hornos" en Cinemateca. Y "Now".Y antes, cuando niño, un "Barrabás" sueco que me dejó pesadillas por varios días, con aquella sangre en blanco y negro. Y la franquista y sombría "Marcelino pan y vino" y Marisol y los hermanos Marx y el Gordo y el Flaco y un montón de cosas más.

Sil.* dijo...

Ok. Yo la que lleva el bicho muerto encima y cartera de correa corta!! Jajajaja!!!

Un abrazo nena!!

Sil.*

andal13 dijo...

Vachi: ¿Verdad que sí? Además tienen una programación que en general es buena, y fuera de los carriles comerciales. Y aceptan tarjeta de Socio Espectacular.

Santi: ¿Vos eras de los que iban a la platea alta y comían mandarinas para después escupir las semillas a la platea baja?

Sil.*: ¿Y cuál vamos a ver? A mí me encantan las de Vittorio Gassman!
Jijiji!

Le Santi dijo...

Creo que sé quién es el gaucho desilusionado...
Tiene ojos azules...

andal13 dijo...

Santi: no tengo idea, y tampoco me preocupa.
Al otro gaucho, al decepcionado, me parece que lo saco más.
Si es que son dos, bah.

Sil.* dijo...

Siiiiii!!! Il Mattatore me encanta.
Qué te parece "Un tranvía llamado deseo"??.
Estará en cartel aún??

Ay nena, averiguá por favor y decime a qué hora nos encontramos!!!

Besos
Sil.*

Ro dijo...

Hola, corazón! Me hice un ratito porque no aguantaba más sin venir al pago. Me encantó la nota. Me resultó tierna, conmovedora. No sé, me tocó alguna fibra nostálgica, porque para mi el cine es un evento del pasado y me recordó un aún más lejano pasado de cine de matinée de los sábados en el cine punta gorda. Allí entrábamos a las 14 y salíamos a las 20 horas. Veíamos cuatro películas. Yo creo que yo no debía ver mucho porque recién empezaba a usar lentes y recuerdo que si venía alguno que me gustaba yo me los sacaba volando!
Bueno, por las dudas, y en referencia a los ojos claros que menciona el Santi, aclaro (valga la cacofonía) que yo no tengo nada que ver con esos gauchos que visitan este bló.
Besotes

andal13 dijo...

Sil*: me recomendaron mucho la última de Vittorio de Sica, "Ladrones de bicicletas" se llama. ¿Vamos a ver esa?
Y no sé qué preferís, si té en La Liguria o café en el Sorocabana...

Ro: la de películas que NO habrás visto en ese entonces!!!! De pura coquetería, nomás...
Con respecto a los ojos, el Santi afirma "ojos azules"; a mí el único gaucho con esas características que se me ocurre es el Pancho Sinatra, aquel que cantaba "Strangers in the ranch..."

Sil.* dijo...

La Liguria of course!!
No podría llevar mi bicho muerto y mi cartera de correa corta a otro lugar que no fuera ese!!

Che, los ladrones esos se habrán llevado mi bici?? Joder!!

Tirame el horario y ahí nos vemossss!!

Besos nena!!

andal13 dijo...

Sil.*: llamé al cine Central y me dicen que ahora hacen recitales de rock... ¿Sería una cachada?

Ro dijo...

Socorro...!!!!Sh...lofzz librofz fe distraferon fzzz.. un rafito y salí por la puerfa del fondo a hacer ...zzzfff este llamado a la zzzfzolidaridad: nefzzesito alfzz..úna tafa de cafe...zzfff...forque fzzi no zzz feguro, feguro que me fzzzuermo!!!
(El eftudio no sólo me fio fueño, me aflojó los fornillos sino los fientes....por efo hablo afí, y mienfras me foi furmiendo...afora foi a ver fi fin fientes ifual fe puefo sacar al Emifio efe! Befos
Fo! Fi fan al fine afisen! Yo quiero fer a Afain Felon!

andal13 dijo...

Ro: Me estás preocupando seriamente... Yo llevo leídos 1/3 de los materiales y ni siquiera se me ha aflojado un diente...
De dormir ni hablamos, ya es de público conocimiento que yo no pierdo tiempo en esas inactividades...
¿Estás segura que es la pedagogía la que te afloja los dientes???
¡¡¡Y no, nena, el Emilio es mío!!! ¡Yo lo leí primero!!!
Eso sí, cuando vayamos al cine te invitamos; vos te podés quedar con Alain Delon, porque yo me quedo con el churro de Jean-Paul Belmondo!!!

FLACA dijo...

Yo soy anti shopping, anti esos "no-lugares", anti todos haciendo lo mismo en el mismo lugar. A mí me gusta el centro y me gusta ir a los cines que todavía quedan. Lástima que Cinemateca nos sacó el beneficio a los que tenemos la tarjeta Docente y lástima también que,cuando tenga todo el tiempo del mundo para ir al cine (recuérdese que trabajo también los sábados de tarde), ya no voy a poder subir ni bajar las escaleras de cinemateca y el cine universitario.
Hasta mi adolescencia en la ciudad en donde vivo,en tres cuadras había cuatro cines enormes, todos del mismo dueño. Y se llenaban. En uno de ellos se estrenaban las películas en simultáneo con Montevideo. Todos están convertidos en las mismas cosas que en Montevideo, excepto uno que fue reabierto hace poco, en donde ya no funiona la calefacción y el audio es espantoso. Pero es una felicidad pasar por ahí y verlo abierto.
En la ciudad de mi niñez, contigua a ésta en la que vivo, el único cine es ahora la Societá Ialiana. Cuando una ve la sala convertida en salón de baile dan ganas de llorar. Era uno de los lugares que nos dejaban ir solos, con los amigos, los domingos. Nos apurábamos a comer, llevábamos plata para la entrada y los maníes o el pororó o garrapiñada y llevábamos, además, una bolsita con un refuerzo de mortadela o salchichón porque la tarde era larga, duraba tres peliculas.
Allí, siendo muy niña, vi Sacco y Vanzetti, para ir acostumbrándome a la injusticia; y Romeo y Julieta de Zefirelli, para ir acostumbrándome al amor.
Ahora voy más al teatro que al cine; salgo poco, pero a veces hago doblete: cine primero y teatro después.
Y con esto, Andrea, creo que empezaste con el tema de la nostalgia.Me sumo a ir contigo en el futuro que ya no veo tan lejano, tal vez entre las dos podamos a ayudarnos con las escaleras. También podemos llevar a Ross, si es que sobrevive a tanta lectura. Cuando las veo así ya me estoy arrepintiendo de haberme inscripto para el curso que viene después del de ustedes.
Un abrazotote.

andal13 dijo...

Flaca: es cierto que las ciudades del interior se han quedado sin cines. Es decir, que las nuevas generaciones no han vivido nunca esa experiencia maravillosa de la pantalla grandota...
Pero no te preocupes, cuando nos jubilemos podremos ir al Universitario, que sólo tiene un par de escaloncitos a la entrada. Cinemateca se complica más, según la sala, pero nada que un buen antirreumático no solucione!!!
Andá juntando bolsitas de nailon para llevar en la cartera y hacer ruiditos en la sala a oscura...

fede_buho77 dijo...

Martin: yo me fume titanic en el trocadero por acompañar a una novia de aquellos dias! recuerdo los llantos de las niñas por la muerte de Di Caprio, y recuerdo tambien que la pelicula duraba unas tres horitas yde como me quedaron las bolas a la altura del cerebelo de tan paspado...

Andrea: por un momento el blog se lleno de naftalina ... y no solo por dios...
Ayer vi el baño del Papa: nunca me habia divertido tanto sufriendo en rutilante uruguayan technicolor...mi dios... un capo el Beto...

Grande Santi y flaca las pelis que describis flaca las vi, y por los mismos motivos que vos!! Santi dos cosas: la imagen de la pelicula quemandose desde el centro es magica... yo pase en algun continuado de barrio cosas asi...
Que haces vos que no estas comentando cine al lado de Jackie o de Danielito ? jijiji

andal13 dijo...

Fede: ¡las cosas que se hacen por amor (o por culpa de las hormonas)!!!

Excelente "El baño del Papa", sin dudas!!!

¿Vos decís que podríamos organizar una campaña "pro-Santi al Festival de Cannes"?

fede_buho77 dijo...

Andrea: probablemente mas por lo segundo que por lo primeor ...pero salio muy cara ...

Si, Santi si o si a Cannes!!!

Visita la caldera de lata...hay respuesta a la interrogante...

Ah, prende el repelente por las dudas...se huele el formol...

SUSANA dijo...

Hasta "...rajá de acá" veníamos maravillosamente. Ahí tuve que soltar la carcajada!

Qué bien y qué bueno, Montevideo y esa legión de uruguayos cinéfilos aún conserva el Universitario!

Por estos pagos, el modernismo arrasó impiadosamente con todo. Y muy de tanto en tanto (y únicamente en verano)algunos municipios proyectan algún viejo film memorable. Ah, también algunas funciones al aire libre en el Parque Gral. San Martín (aunque todavía es un misterio para mí, que existiendo tantos buenas películas viejas, los organizadores elijan las peores)

Ahora, Casablanca es lejos MI película, no tengo idea de cuántas veces la vi, y menos aún de cuántas más la veré, siempre con la mismísima emoción, aunque diga el libreto, palabra por palabra, junto a los actores!

Besososososososssssssssssssss!!!!

PD: Alguna vez me ofreciste ayuda sobre un personaje. Hoy lo he colgado y me darás enorme mano con tu opinión! Gracias Andre!

Skyline dijo...

Hola Andrea como estas, yo ya comenté en este blog hace mucho tiempo que una de las cosas que más extraño y que extrañé en el momento de regresar a mis pagos, fue Cinemateca.
Iba casi todos los días, ya que tenía la facultad de mañana, en ese momento la revistita era de un color medio rosado medio morado, todavía tengo alguna acá en casa, que me guardo de recuerdo.
Me gustaba ir sola, aunque muchas veces iba acompañada, pero mi vicio era ir sola, iba a esa sala que esta cerca de magisterio, me quedaba enfrente esperando un rato y mirando la gente que entraba.
Es verdad que al tiempo ya te empezas a conocer las caras, el de la boina de artesano, este, aquel, es tal cual vos decis.

Ta me llenaste de melancolía, y yo que estaba contenta porque en Colonia despues de 20 años sin cine pusieron dos salitas, de esas con butaquitas comodas, y pop y coca. El finde fui por primera vez a ver una peli pedorra, pero bueno es lo que hay por estos pagos.

Un beso che

andal13 dijo...

Susana: en el Universitario te sentirías espléndida, porque durante la semana hacen ciclos de clásicos, y Casablanca aparace cada dos por tres!!! (Los fines de semana son para los "estrenos")
Es una película maravillosa, y que no ha perdido vigencia...
No sé por qué, pero me emociona la escena en el bar, cuando los nazis se apropian del piano y se ponen a cantar sus canciones,y de a poco, el resto de los parroquianos, se van poniendo de pie y empiezan a cantar la Marsellesa...

Ya fui a vistiar a Delmira... ¡Gracias!

Vero: ¡Nos tenías preocupados, nena!!!! Una pena lo de tu blog, pero es cierto, a veces una siente que tiene que dar vuelta la página.
A Colonia le pasa lo que a muchas ciudades del interior, que no tienen cine... aunque vos decís que ahora abrieron un par de salas... Bueno, algo es algo, pero claro, nunca va a tener el color y el calor de la Cinemateca de la calle Carnelli!!!

Scarlett DuBois dijo...

Excelente post y excelente todo el Blog. Yo creo en el balance entre un cine y el otro: al MovieCenter voy a ver los estrenos comerciales que me interesan (entre ellos "Harry Potter", ¡sí!); solo fui una vez al Universitario, a ver "It Happened One Night" (no recuerdo el título en español), pero soy asidua de Cinemateca. Una de las pocas jóvenes entre tantas cabezas blancas, pero ¡ahí estoy! Y lo de las bolsas me encantó, realmente me gustaría saber qué es lo que buscan en ellas.

Bueno, seguramente me vuelva a pasar por acá, así que ¡hasta entonces!

mArXelLa dijo...

Andrea, te deje un regalo y una tareita para cuando tengas tiempo pasa a recogerlo!
Un beso enormeee
pd. en esta ciudad donde vivo todos los cines son de cadenas enormes y todos iguales! bah

Germán dijo...

Buenas...
Bueno, muy bueno esto che... Parece mentira, pero acá pasa lo mismo. Hay un solo reducto para ver películas en las que haya menos de 70 mil bombas por hora o no sea la versión 23 de una película que anduvo bien en la taquilla. Se llama cine América y se pueden ver producciones de Irán, Francia y otros países que no son Yanquilandia!
Y sobre los personajes, lo mismo. Allí hay una fauna exótica que en el mundo real se camufla y pasa desapercibido. ¿No seremos así a los ojos de otra gente? Jajaja
Un beso

andal13 dijo...

Scarlett Dubois: Oh my Dog!!! ¡Qué nickname tan cinematográfico!!! Bienvenida a mi cine; estás invitada a pasar cuando quieras. Gracias por los elogios.
Ah... la invitación incluye una bolsita para que puedas hacer tus propios ruidos!!!

Marxella: supongo que los macrocines son uno de los tantos precios que se pagan por ser una gran metrópolis...
Ahora voy para allá.

Germán: ¡No me digas! Me perdí la de las 70 mil bombas por hora... La Versión 23 sí la vi, pero me pareció un poco más floja que las 22 anteriores...
Para que la gente fuera del cine note mi presencia, he resuelto usar el collar de bolitas de naftalina... ¡Ahora no paso inadvertida en ninguna parte!!!

dejamuchacho dijo...

Finalmente me hice un rato para pasar.
Lamentablemente de los cines de montevideo mucho no puedo hablar pero si de los cines de barrio en BsAs, matinees de 2 o 3 peliculas seguidas!!
Ese era nuestro gran programa cuando eramos chicos en punta del este, matines del Ocean o el Fragata y despues un chivito. Despues!!!!!
La verdad es que los shopings no son lo mio, pero por aca es lo unico que hay. Que le va a hacer.
Es parte de todos los cambios que tenemos que soportar. tienen que tratar de vendernos algo mas, ademas del pop y la coca, hay que pasr por adelante de un monton de vidrieras y por ahi en alguna picamos, sobre todo si vamos con algun adolescente!!

P.S. que bueno Auge!! Un etnologo en el metro!!!
Un saludo

mArXelLa dijo...

Tienes razón, ser una ciudad tan grande tiene sus beneficios pero también hay cosas que cambian. Me gusta ir al cine y trato de ir cada semana (cuando se puede) pero es terrible, siempre estan llenas las salas, hay que hacer filas sobre todo cuando son vacaciones de verano, después el ruido de las palomitas y los refrescos. Antes me gustaba ir a un cine que esta en una zona cultural de la ciudad pero lo quitaron y ahora hay un gran lugar de apuestas pff horrible! Entonces las únicas opciones son la cineteca que es linda pero siempre cae la intelectualidad de la ciudad jaa, así que nos queda el cine universitario que a mi gusto es de lo mejor pero los asientos son incómodos. mmm una por otra!

lara dijo...

Pah, precioso Andrea!!! Me encantó tu visión de esos cines, coincide mucho con la mía. A mi lo que me encanta es ir sola a cinemateca y ver que hay varios que van solos también, y es como que te sentís re cómplice, todos nos miramos como diciendo, "sí, yo tampoco tengo donde meterme", jejeje...
No, fuera de joda, es buenísimo conocer cinemateca, conocerla en serio, ir siempre que se puede y tirarte al agua en los festivales!! porque te puede tocar cualquier cosa... Y ver pelis de los 50 y tambien de David Lynch y todo así...

Me encantó este post, me llegó re cerca...

Besotes

Edgardo dijo...

Andal:

Que buen post has dejado, cuantas cosas podemos sacar de el, de cuantas cosas podemos hablar en base al detallado relato que hiciste de una realidad tan patetica como esta. Yo, como sabrás, estoy del otro lado del charco, en la otra margen del río. Y aquí paso lo mismo, como ocurrió en cada metropolis que se digne de ser metropolis y evolucionar dentro del capitalismo y la modernidad. Así, los espacios culturales, los espacios que nos constituyen se fueron perdiendo. Los viejos cines de Barrio (el centro siempre fue centro y si bien las salas que anteriormente se levantaban por ahí, como por la calle Florida y Lavalle, peatonales de mi Buenos Aires querido, eran otra cosa, seguían siendo de un centro que quería diferenciarse de los barrios), perdimos las Plazas, perdimos los clubes sociales, perdimos los juegos entre amigos en la vereda, perdimos cada centímetro de lo que alguna vez fue nuestra niñez, de lo que alguna vez fue puro y real, no había playstation, celulares, digitalización, virtualidad, sobre todo esto ultimo, las cosas no eran virtuales, el amor, la amistad, el dolor, el golpe, eran reales, pasaban, los besos se daban como deben de darse. Ya me fui por las ramas, volviendo al cine, es verdad, esos viejos cines que aun permanecen como bastiones de la resistencia, de la “contra modernidad”, donde encontramos viejas películas, películas independientes o no comerciales que sobreviven dificultosamente apenas si logran prender el proyector cada día, la colaboración de muchas personas, asistentes, trabajadores, cooperativas y donaciones hacen posible que todavía se encuentren abiertas. Maldito consumismo, capitalismo e idiotez humana, preferimos ser números, hacinarnos como sardinas en una sala de 2x2, comprar el pop, la coke y escuchar en alta definición latas vacías de contenido. ¿Qué nos paso? Preferimos el cholulismo y lo barato a las buenas ideas.

Te dejo un fuerte abrazo.

HologramaBlanco

andal13 dijo...

Dejamuchacho: nunca es tarde cuando hay función trasnoche!!!
Creo que lo de las matinées es algo recurrente en los comentarios; lo que no me queda claro es si añoramos lo de pasarnos toda la tarde en el cine, o lo de tener 13 años!!!!

Marxella: ¿Será obligatorio en todo el mundo que el cine Universitario tenga asientos incómodos??? Jijiji!!!

Lara: seguramente vos sos una de las que hacen ruido con las bolsitas!!!
En los festivales te podés llegar a encontrar una película turca subtitulada en polaco, pero sin duda valen la pena!!!

Edgardo: plantéas un montón de cosas en tu comentario, algunas de las cuales vengo rumiando desde hace años, y otras que me he puesto a pensar recientemente (como por ejemplo, el tema de los "no-lugares", que me pareció un concepto notable de Augé que descubrí hace poquitos días) y cómo se va perdiendo la identidad, o se va cambiando por otra, en aras de la globalización. Que tiene sus cosas buenas, como por ejemplo esta misma, la de poder comunicarnos a través de la internet e intercambiar ideas sin importar donde estemos, pero que trajo un montón de "efectos colaterales" indeseados.
A lo que vos decís de la pérdida de la niñez y sus juegos en la vereda, no sólo es culpa de la playstation... la inseguridad y la violencia hace tiempo que juegan en la calle, y ya nadie se anima a dejar que su niño juegue a la escondida o a la pelota con todos los chicos de la cuadra hasta que llegue la noche...

Nico Bari dijo...

Mi opinión personal es que los cines del centro desaparecieron porque no supieron aggiornarse a los tiempos en que hoy vivimos.

Léase: si las salas del centro eran tremendas obras arquitectónicas (ej: cine trocadero), desaparecieron por no ofrecerle a la gente comodidad y mas que nada seguridad.

Y no estoy en contra de las salas en los shoppings, creo que fue una buena forma de llevar a la gente de nuevo al cine. Mucha gente que no iba porque los cines del centro estaban semi-abandonados o no le ofrecían las comodidades que le ofrecen estas nuevas salas. Y esto va mas allá del tipo de películas que proyecten dichos cines.

Estoy en contra si de que ir al cine en un shopping sea casi la única alternativa que uno tiene.

Entiendo que salas como las de cinemateca van a seguir subsistiendo, a duras penas y como siempre sin el apoyo que deberían tener... pero eso sería solamente una mas de las tantas cosas que funcionan mal en bananaland.

De todas formas no creo que esto me pueda llevar a conceptos tan duros como los que dejaron algunas personas. No creo que ir al cine en un shopping sea reflejo de la estupidez humana ni mucho menos. Creo que ese tipo de comentarios va por el lado de pensar que si uno no mira lo que a otro le gusta es estúpido... y me parece que no va por ese lado la cuestión.

Saludos!

andal13 dijo...

Nico Bari: ¡Bienvenido! Mirá, creo que la desaparición de los cines céntricos y los barriales no obedeció sólo a la falta de "aggiornamiento";la crisis económica, social y cultural que venimos atravesando hace tiempo, así como el aumento de la inseguridad, pusieron su granito de arena.
El Centro como tal desapareció; es casi un pueblo fantasma, sobre todo por las noches, y hubo un corrimiento hacia el este.

Yo voy a los cines de los shopping centers a veces, pero no lo hago si puedo evitarlo.

Y lo que hace Cinemateca por la difusión del buen cine, no tiene precio.

Nico Bari dijo...

Estoy de acuerdo contigo en que todo es una suma de factores. Y que hoy en día el centro es tierra de nadie.

Saludos!

andal13 dijo...

Nico Bari: ojalá que algún día vuelva a ser tierra de todos.
¡Gracias por pasar!

La terapia de Rafaela dijo...

Veo que estás recibiendo varios premios a tu trabajo, bieeeennn!!
Con respecto a tu post, aqui en Madrid en Gran Vía, los bastiones de las grandes salas están cerrando como en todos lados. La semana pasada en una de esas salas tiene puesto fuera "PROXIMAMENTE H & M" (una tienda de ropa como Zara de origen sueco). Alguna ha tenido mejor suerte en esta avenida emblemática y se ha transformado en teatro, veremos por cuanto tiempo...

Un gaucho desilusionado dijo...

Pero qué bonita frase ha dejado como respuesta a un comentario señorita Andrea: "Ojalá algún día vuelva a ser tierra de todos".

Le ha entrado el patriotismo? Más allá de que se trate de un barrio de Montevideo en particular.
Tal vez si en el medio del campo hubieran cines, usted no renegaría tanto, con humor como se ha empeñado en aclarar, de nuestras costumbres.

Le dejo un saludo, con mucho respeto.

Juan G.