sábado, 5 de septiembre de 2009

Una noche en la ópera

No, no se trata de la película de los hermanos Marx, sino de la crónica de mi primera experiencia operística de verdad, y no frente al televisor ni junto a la radio o al equipo de audio.

Antes que nada debo confesar que soy negadísima para la música. Carezco de oído musical y canto casi tan mal como Thalía o Enrique Iglesias, sólo que tengo mucho más desarrollado el sentido del ridículo y me limito a cantar en la ducha. Además, jamás logré entender una partitura y no puedo comprender cómo cinco renglones con unos circulitos y unos palitos pueden encerrar una sinfonía bellísima o la peor de las cumbias villeras. Nunca podré distinguir una blanca de una negra ni aunque las vea pintadas, y para mí sol es esa cosa brillante que gira alrededor de la Tierra -que no venga a joder Copérnico diciendo que es al revés-, y no una nota musical.
Será por eso que admiro tantísimo a la gente que hace música, que cuando escuchan un "tiiiin" en seguida "sienten" que es un do sostenido. O como tantos amigos que visitan este blog (Santi, el Tata, Juan, la Flaca, Bea) que son capaces de crear la más bella melodía con un soplo de su aliento o con un roce de sus dedos. Y más aún admiro a los cantantes, que en su laringe privilegiada encierran tanta magia.
Y será por eso que me encanta la ópera, aunque me cueste tanto y sea como aquel cuya descripción leí una vez en algún lado: "fue a la ópera y salió sin saber si vio la Tosca de Puccini o la Pucha de Toscanini". Pero no por eso dejo de disfrutarla.
La cosa es que mi relación con la ópera había sido siempre discográfica, radial o a lo sumo televisiva; nunca había tenido ocasión de ver una ópera "de verdad", y si bien en los últimos años en Montevideo hay temporada, mi condición de pobre pero docente me había impedido asistir. Se me dirá que hay localidades baratas, pero como yo no tendré un mango pero sí tengo pretensiones, no estaba dispuesta a romperme las rodillas, sufrir de vértigo y ver un tercio del escenario, así que si no era a platea, no iba nada. Al final, este año decidí que bien valía el sacrificio, desempolvé la VISA y me compré una entrada para "El Barbero de Sevilla".
“Il Barbiere di Siviglia” es una ópera de Gioacchino Rossini, que no es otro que el de los canelones, porque parece que este muchacho, además de componer unas óperas preciosas, comía. Se trata de una ópera bufa (es decir, cómica, y no que resopla como una vaca), que relata los enredos que atraviesa una pareja de enamorados para concretar su relación, la que finalmente llega a feliz término debido a la trama urdida por el ingenioso –e interesado- barbero de la localidad.
La emoción me embargó desde un par de semanas antes; tenía pronta hasta la ropa que iba a llevar, porque si bien no era una gala en la Metropolitan Opera House, tampoco era cosa de ir vestida como para baldear la vereda. Al fin llegó el viernes 28, y toda emperifollada me dirigí hacia el Teatro Solís.
Al llegar, cumplido el ritual de ir al baño –es el único ritual que respeto religiosamente, vaya a donde vaya- me dediqué a observar discretamente a la concurrencia, que contrariamente a lo que podría pensarse siendo la ópera un género que no puede calificarse de popular, al menos en estos tiempos, y necesariamente caro, me resultó de lo más heterogénea, ya que iba de una nena de unos 8 años a una señora que sin dudas estaba viva cuando Rossini estrenó el Barbero allá en 1816, y en cuanto a vestimenta, había caballeros de traje y corbata, otros con saco pero sin corbata, señoras con vestido de cóctel, otras más sencillas, adolescentes de vanguardia, hasta se vio alguna que otra lentejuela... Estaban también la madre de Neo el de Matrix (de otro modo no explico el tapado de napa largo al tobillo y para peor, rojo) y un cuarentón en crisis que fue de vaquero y championes.
Hecha la inspección ocular, me dirigí a mi asiento en la sexta fila de la platea, que aclaro para el que no sabe que es la tercera fila, porque las tres primeras se sacan como por arte de magia para que allí se constituya el foso en donde se ubica la orquesta, y me dediqué a leer el programa, una cuidada revista de más de 50 páginas en papel satinado con información sobre la obra, fotografías de los diferentes artistas, la consabida carta del Intendente Ehrlich y tantos avisos publicitarios como localidades tiene el Solís.
Con una asombrosa puntualidad (sólo 10 minutos de atraso con respecto a la hora estipulada, lo que en Uruguay equivale a lo que en Inglaterra o Suiza sería llegar media hora antes), comenzó el espectáculo. El silencio y la penumbra de la sala fueron cediendo paso a los primeros acordes de la orquesta
[1]. Esos primeros minutos de pura belleza sonora, me hicieron emocionar hasta las lágrimas, y a partir de ese momento dejó de importarme mi incapacidad musical y fue todo disfrute pleno.
Se levantó el telón, y la emoción musical dio paso el asombro ante la escenografía majestuosa –una casa de cristal de dos pisos con varias habitaciones y giratoria
[2]- y a la actuación de los cantantes, actores y bailarines, en un continuo despliegue de talento, gracia y belleza estética. Salvo algunas fallas del tenor Martín Nusspaumer, que interpretaba al Conde de Almaviva y aún mi nulo oído percibió la escapada de varias aves de corral, los demás cantantes se lucieron que fue un gozo, en particular la divina mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera, que compuso una encantadora Rosina y que ya decidí que cuando yo sea grande quiero ser como ella; buenísimos los barítonos Omar Carrión (Fígaro) y Luis Gaeta (Bartolo), el bajo Ariel Cazes (Basilio) y la espectacular mezzo Graciela Lassner (Berta) que ella solita llenó el escenario con “Ma che cosa è questo amore, che fa tutti delirar” en una actuación tan impecable como desopilante.
Imagino la sorpresa de Rossini cuando desde el más allá ve casas giratorias, paraguas que danzan en el aire o escucha que Fígaro le diagnostica Basilio, en lugar de febbre “scarlattina”, nada menos que “porcina”. Y mayor seguramente será su asombro al ver que en este alejado rincón del mundo, con muchísimo esfuerzo, se puedan reunir artistas y técnicos de diversos países para darle vida a su ópera más divertida.

No los aburro más con mis impresiones de esa primera noche en la ópera, que sinceramente espero no sea la última; pero al menos tuve esa ocasión maravillosa de disfrutar como loca. Y aquí les dejo este video de Fígaro cantando el archiconocido "Largo al factotum", interpretado por Omar Carrión:


[1] La Filarmónica de Montevideo, dirigida por el ítalo-argentino Reinaldo Censabella.
[2] Del Teatro Municipal de Santiago de Chile, diseñada por el italiano Giorgio Ricchelli.

38 comentarios:

juan pascualero dijo...

Ojalá hubiera más críticos musicales como vos! Me divertí mucho leyendo. Toqué en ópera muchos años pero no recuerdo la "Pucha" de Toscanini. Besos.

Santi el de Los Divagues dijo...

Opa. PRIIII!!!, como le ponen a Casciari...
Muy buena esta crónica. Varios amigos deberían leerla para no pensar que el público es una masa uniforme.Que vean que a veces va al teatro alguien que piensa y escribe.Que sepan que el mostrador tienen otro lado.
Se cuidarían un poco.
Le voy a mandar esto a algunos...

Un lujo esto. Ahora también crítica de ópera.

Pobre ese tenor Martín No sé Qué, le acabás de cortar la carrera.

Santi el de Los Divagues dijo...

Puta que te parió Juan, yo era el primero, pero me divagué y la quedé. Como siempre.

Fernando Terreno dijo...

Al rato el lienzo subió
y desecha y lagrimiando,
contra una máquina hilando
la rubia se apareció.

Después de Estanislao del Campo, (Fausto) venís vos con El Barbero.
Andrea, decime una cosa que me intriga ¿te dió hambre?
Digo, porque Rossini le daba a los canelones, Caruso a los capelleti, Pía Sebastiani a los helados, Gounod a los crutones y Nélida Melba, a la copa ídem.
Gracias por la crónica y por responder.
Un abrazo

PD Noto un sesgo sexista en los comentarios tempranos, ¿será una cuestión de género o será que las féminas apoliyan un poco más los sábados?

andal13 dijo...

Juan Pascualero: ¿Vos decís que tengo futuro como crítica del bel canto? Fijate bien entre las partituras que tenés guardadas, que seguramente encuentres la famosa "Pucha"!

Santi: ¿Vendiste tu primogenitura por un plato de lentejas (o de porotos negros)???
Vo, yo le daría otra chance a Martín... pero a la vez me pregunto que si yo me di cuenta de sus gallos, lo que sería para los oídos finos y refinados, mamita querida!

Fernando: ni muerta confesaré que en el entreacto salí a comer una barra de cereales que llevaba en la cartera, mientras el pituquería tomaba champagne! La propia Catita...
Y los comentarios tempraneros son sexistas, no porque las mujeres nos levantemos tarde los sábados, sino porque TRABAJAMOS! Yo acabo de llegar de la coordinación del colegio, y ahora me detuve a responder los comentarios, mientras tengo la casa a medio limpiar (tarea propia de los sábados por la mañana). Me voy a tender la cama.

Germán dijo...

Después vengo a leer, estoy urgido por dormir una siesta. En lo de la escopeta oxidada ya pusieron tu nombre como colaboradora y anuncian un dibujo tuyo para el próximo sábado.
Lo que hacen algunos para vender más ejemplares, jaja
Besos

MISS MARPLE dijo...

Gracias, Andrea, por la crónica. Me olvidé de comprar las entradas y al final no fui.
Creo que soy peor que tú para la música porque ni en la ducha canto, por eso tal vez me guste tanto escucharla y admire tanto a los que la ejecutan.
Bajo un poco el nivel cultural, y te confieso que me moría por saber cómo estaba vestida la concurrencia.
Creo que la madre de Neo y el cuarentón de vaqueros son las almas gemelas de mi compa y yo, ja, ja.
A mi mata de envidia el look de la actriz de Matrix ,es más, me gustaría lucir como ella.
Mi hijo me cuestionó, pero no derribó mis ilusiones, cuando con mirada muy seria y voz grave me dijo:-Mamá, creo que esa tipa es lesbiana, ja!-
Otra vez gracias, a mi me gusta tanto el Solís que pase lo que pase en su escenario, para mí es una fiesta,y tener una visión de primera mano como ésta, me ha dejado muy contenta. Es como si hubiera ido.

un beso

PD)sí,Fernando, yo estaba apoliyando. Es algo que me prometí siempre: levantarme bien tarde cuando la vida me lo permitiera.

FLACA dijo...

Lo que a mí me encantó de esto, más que el relato de lo que aconteció esa noche en el Solís y de lo bien que cantaba la Nancy Fabiola, es el asombro primerizo de Andrea. Eso es lo que más me emocionó de esta hermosísima crónica.Para gozar y vibrar con la música no se trata de tener oído, o saber de música, se trata de ser sensible, de escuchar y dejarse envolver y llevar. No hay que pensar, hay que sentir. Y eso, Andrea, ese deslumbramiento mágico, creo que es lo que te pasó a vos en esa noche de ópera. Ojalá todos quedaran como flotando, como vos, al ir a su primer concierto.
Un abrazo emocionado.

FLACA dijo...

Lo que a mí me encantó de esto, más que el relato de lo que aconteció esa noche en el Solís y de lo bien que cantaba la Nancy Fabiola, es el asombro primerizo de Andrea. Eso es lo que más me emocionó de esta hermosísima crónica.Para gozar y vibrar con la música no se trata de tener oído, o saber de música, se trata de ser sensible, de escuchar y dejarse envolver y llevar. No hay que pensar, hay que sentir. Y eso, Andrea, ese deslumbramiento mágico, creo que es lo que te pasó a vos en esa noche de ópera. Ojalá todos quedaran como flotando, como vos, al ir a su primer concierto.
Un abrazo emocionado.

ro dijo...

Nunca vi una ópera en el teatro. Siempre lo postergué, y pensé que no me iba a gustar. Yo tengo un zapallo en cada oreja. Pero después de leerte y ver el video, me dieron muchas ganas de ir a ver una. Buenísimo post, muy motivador. Abrazo

andal13 dijo...

Germán: ya veremos, si dibujo para Escopeta oxidada o si hago crítica de ópera, jijiji!

Miss Marple: ¡Dale, confesá que eras vos la de tapado rojo de napa largo al tobillo! A mí también me encanta ir al Solís (si hasta me gusta ir al baño, que creo que es de los más lindos que he visto en mi vida, y eso que tengo un posgrado en bañología!)

Flaca: gracias, gracias, gracias! Vos (con Juan y Santi) sos de las afortunadas que pueden hacer música con su aliento, así que tu comentario me deja emocionadísima!

Ro: empezá a ahorrar, así vamos en la temporada del año que viene!

Bea dijo...

Yo, como un poco conocedora de la cosa, digo: No voy a escuchar Ópera Nacional, por mas invitados que ella tenga.
Estoy en la cocina de la cosa y realmente no me gusta nada de lo que aquí se hace.
Prefiero ver y escuchar Ópera Europea desde T.N.
Ahí se disfruta realmente y no coseguí encontrar ningún "divismo".
Desde los músicos, escenografía, director, cantantes, técnicos que saben lo que hacen, no se puede comparar...
Si Andrea (que jamás había asistido a una Ópera sintió ese "gallo", imagínense lo que significa para los que estamos en esas lides, escuchar gallos antes de la madrugada.
Y no quiero seguir porque me da vergüenza ajena.
¡Las cosas que tuve que hacer, para que ciert@s div@s, pudieran cantar lo escrito por monstruos de la música y seguir siendo div@s!.
Eso es lo que me indigna de este país.
Cobran un disparate las entradas y el público es tan heterogéneo, que nos encontramos con lentejuelas que no entienden nada, pero queda bien asistir, hasta gente en vaqueros que hizo el sacrificio del año para ver una"OPERA", y se encuentra con lo que se encuentran.
Ah! y me extraña que Juan Pascualero no recuerde "La Pucha" de Toscanini, como tantas "puchas que se han dado acá.
No es mi deseo quitarle valor a la crítica de Andrea.
Simplemente, vierto mi opinión al respecto y creo que en lo que me queda de vida, no me verán jamás viendo una Ópera en el Solis.
Creo profundamente, que en todo en la vida, no se puede dar un paso mayor al que nos permiten nuestras piernas.
Como bien dice Santi: "el mostrador tiene otro lado".
Un beso enorme Andrea, y no pienses que las Óperas son así en todo el mundo.
Poné Televisión Nacional, no te cuesta un mango y ahí te encontrás con verdaderos cantantes, músicos, escenografías, vestuarios, directores, etc.
Por tu hazaña, te quiero más.

andal13 dijo...

Bea: no hay problemas, entiendo que vos conocés la cocina de la cosa, y que por eso tengas reparos, pero haber ido a la ópera de aquí me motivó a seguir yendo en los próximos años. No por eso dejaré de mirar ópera por TV, claro, pero la emoción del vivo es tremenda.
Y el señor que fue de vaquero, seguro que se podía pagar la platea que ocupaba, porque el precio del jean y los championes que tenía puestos equivalía a un abono en la Metropolitan Opera House!

Anónimo dijo...

Describiste a la perfección lo que representa el ir por primera vez a un espectáculo de ópera.

A veces no necesitas ser un erudito en el tema, si tienes la sensibilidad necesaria para percibir la magia que empieza desde el momento en que entras al recinto y escuchas a la orquesta afinando sus instrumentos antes de que comience la función.

A mi también me gustó tu relato, le quitaste toda la formalidad que mucha gente asocia con las galas de ópera y pues bueno, ojalá ahora que descubriste ese mundo, trates de estar presente cada vez que puedas hacerlo, un boleto para la ópera, es un pequeño esfuerzo que vale la pena hacer.

¡Saludos!!!

El Antihéroe dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
El Antihéroe dijo...

Muy bonito. No hay nada que compare a esa primera vez, cuando lográs ver algo que deseaste probablemente, gran parte de tu vida. A mi me pasó -no con ópera- y es muy bello. Como dijeron por ahí, no es cuestión de saber, si no de sentir y de dejarse llevar.
Mis dos ejemplos, no necesariamente en este orden: Soda Stereo, cuando se reunieron en 2007, y ver las pinturas de Salvador Dalí en vivo. Esos fueron dos sueños hechos realidad.

Felicitaciones por tu primera excursión a la ópera, y que se repita.

P.D. A mi ahora me está persiguiendo "La flauta mágica" y no es la de Ian Anderson.

andal13 dijo...

Anónimo: Gracias por pasar y por los elogios (temo que tras el anonimato se esconda la madre de Neo!)

Antihéroe: ah, mirá vos, yo tuve una experiencia así fortísima con el Guernica de Picasso, cuando lo vi de cuerpo presente... me emocioné hasta las lágrimas.
Andá despacito, en una de esas la Flauta Mágica te da alcance!

Bea dijo...

Querida Andrea:
El ir por primera vez a la Ópera, un Concierto, una sala de Cine... todo lo que sea primera vez en el Arte, es algo maravilloso. Yo no quiero que pienses que le resto importancia a tu primera vez en la Ópera y todo lo que sentiste.
Sé que lo disfrutaste y mucho.
Pero yo me refería a que aquí las cosas se pueden hacer mejor y no se hacen.
Se subestima al espectador y eso no es justo.
Me pone feliz tu alegría de haberlo hecho realidad.
Y te lo digo de corazón.
Yo cometí el error de comentar en tu blog, mi bronca contra las cosas que se pueden arreglar y no se arreglan.
Y quiero que sepas que desde el punto de vista del Anónimo, el Antihéroe y tu misma, estoy completamente de acuerdo.
Espero sepas entender lo que pasó por mi cabeza y escribí, al leer tu entrada.
Lástima que no reposé, esperé, y luego me hubiera puesto a escribir.
Perdoname Andrea, no quise quitarte la ilusión. Te lo juro.
Un beso.

MISS MARPLE dijo...

Permiso, Andrea.

Bea:
te escribo acá porque tu blog y el mío están medio abandonados=)
Creo que no tenés que disculparte por decir la verdad, porque los que intervienen en este espléndido y humorístico blog son todos inteligentes.
A mi me gustó tu comentario. Andrea no va a dejar de ir a la ópera porque sepa que hay cosas que se pueden mejorar. Lo bueno, es que va a ir... y cuando algo le suene mal, no va a pensar que es por causa de ella, porque no tiene, como yo, la educación musical que nadie se encargó de darnos.
Los planes educativos no tenían en cuenta ( no sé ahora)que la inteligencia hace rato que se dejó de considerar como capacidad para el lenguaje y las matemáticas. Otras "materias" que dependen del hemisferio derecho ,como las artes plásticas y la música, han sido muy descuidadas.Supongo que es porque no sirven para obtener personal especialmente calificado para mantener esta cultura globalizada en beneficio de unos pocos, y que es a lo que tiende nuestra Educación.
A mi me van a "matar" los del Codicen y a vos los del Ministerio de Cultura, ja, ja, quemadas por brujas...
El joven que quiere saber algo de música o artes plásticas tiene que buscárselo por sí mismo...y nosotros, los mayores, también.

Resumiendo, me parece muy bueno que que podamos disfrutar de la vida,y realizarnos plenamente alimentando el espíritu, pero con los ojos abiertos.
Finalmente, me parece que tu comentario hubiera sido una buena entrada en tu blog.

un beso

Andrea: gracias por el dato del precio de los vaqueros y los championes, ahora estoy segura de que mi marido no andaba sólo por ahí. Ni loco gasta en ropa!!!

FLACA dijo...

Andre:
Dice Él que si no vas a escribir nada sobre esto que les pasó con el fútbol.
Y yo digo que, sin apuros y sin presionarte, utilizando tu sabiduría natural para la biología y tu humor característico, me gustaría que escribieras un post bien sabrosón sobre los estragos del estrógeno, para bien y para mal.

Corto Maltes dijo...

Que cosa que nunca le pude entrar a la Opera. Me gusta el canto lirico y los coros y orquestas, pero cuando juntas todo eso en una opera ya no me siento comodo. Igual te diré que todo lo que describis me recordó a la primera vez que fuí al Solis a ver un concierto para piano y orquesta. Algunas cosas no cambian jeje.
Te felicito por la experiencia y por traernos esta reseña maravillosa.

andal13 dijo...

Flaca: me encantaría saber cómo llegaste de los estrógenos al fútbol... (a menos que estemos hablando de fútbol femenino). Decile al Caballero de la Platinada Cabellera que soy tan fan de la Selección Uruguaya (en particular de ésta) que ayer me fui toda la tarde al cine!
Vos sabés que noto que ya no me gusta el fútbol como me gustaba antes... Es una pena, porque es un deporte precioso.

Corto: cuando pasen por la TV esta producción de El Barbero, no te la pierdas; como se trata de una comedia desopilante, y con una escenografía y una coreografía maravillosas (más allá de los cantantes en sí), capaz que te gusta; no tiene nada que ver con otras óperas "acartonadas" que terminan cuando canta la gorda (y se muere).

Germán dijo...

La crónica, maravillosa, y es como que uno se alegra por el sólo hecho de notar tu alegría al disfrutar de la obra y luego escribir. Acá me llamó una tal Nancy Fabiola Herrera y me dijo algo que es obvio: cuando sea grande quiere ser como vos.
Chica inteligente, la muy afinada...

andal13 dijo...

Germán: cuando quieras, mandá la cuenta que está todo pago! Esta Nancy Fabiola Herrera no solo canta divino y actúa con muchísima gracia, sino que además es preciosa!

FLACA dijo...

Él y yo conocemos al novio, que es uruguayo.Ella es una diva internacional que hace temporadas de ópera en el Metropolitan, en La Scala y también en Brasil.

Anónimo dijo...

Andal:

¿Te refieres a la madre de Neo el de Matrix?.... Bueno, no soy ella, vivo en México y encontré por casualidad tu blog y al leer tu entrada me hiciste recordar que yo experimenté algo parecido la primera vez que fui a la ópera.

Saludos de nuevo.

andal13 dijo...

Flaca: el esposo de Eiko Senda (la soprano que hizo de Abigaíl en Nabucco) también es uruguayo! Claro, como una canta mal... ¡Qué desgracia!

Anónimo: no sabés el alivio que me das. Pensé que en cualquier momento la señora del horrible tapado de napa vendría a darme un carterazo!

VUELVO AL SUR.. dijo...

Escribí pero se borró.... Bueno.
Una vez mas, que interesante narración. Uno además de aprender cosas de Uruguay, de las costumbres mas arraigadas, aprende aquí también otras cosas... como polítca internacional, música, y mucho mas, Incluso, con narraciones así, tan claras, uno aprende a leer(bien).. Esto hace que este blog sea tan concurrido y tan interesante.
Bueno, Andrea, que bueno que lo disfrutaste así, tan intensamente... ¡hay que volver¡ ¿no?

andal13 dijo...

Vuelvo...: ¡Ah, sí, hay que volver! Muchas gracias por los buenos conceptos, pero mi visión de las cosas es limitadísima y muuuuuuy subjetiva (como es natural, por otra parte!)

Nico Bari dijo...

Lo mio seguro que no es la Ópera... con una Ópera Rock capaz que me convencen de ir a ver que tal... pero no aseguro nada...

Saludos!

Peter Parker dijo...

¡Cuántas cosas que has perdido este año!
Primero la fikinidad y ahora la... ¿cómo se diría en este caso?

Hay una parte que no me queda claro:
Se trata de una ópera bufa que relata los enredos que atraviesa una pareja de enamorados para concretar su relación, la que finalmente llega a feliz término debido a la trama urdida por el ingenioso barbero de la localidad... ¿estás hablando de Astori y Mujica o del Qki y Larrañaga?

Otra preguntonta ¿Carlitos Bueno era Almaviva y Tevez interpretaba a Fígaro?

Saludos y seguí dibujando.

P.D.: Ya no comento los sábados por miedo a ganarle de mano a Santi y que después se enoje conmigo.

Bea dijo...

Permiso Andrea y espero que me lo dés y no te enojes.

Este comentario es una respuesta a la Marple:
Te digo que sí lo pensé y mucho, el hacer un posteo en el blog.
Pero tendría que decir tantas, pero tantas cosas y no solamente de la ópera, que por razones obvias no puedo.
Tengo que seguir trabajando para poder vivir.
Si lo hiciera, no sé realmente qué pasaría.
Espero que entiendas (entre líneas), esta pregunta: ¿Alguien se atrevería a sacar o poner una mínima línea del Guernica, poner o sacar una coma a Cortázar?. Solamente a modo de ejemplo.
Cuando me retire, seguro que me atrevo a hacer un posteo sobre "estafas".

Detaquito dijo...

Como total ignorante en lo que refiere al la opera, solo me resta decir que YO ME AGUANTO.

Un honor postear un comentario en tan prestigioso blog!

Camarandante dijo...

Hola Andy!!
me allegro todo lo que difrutaste este espectáculo (ojo, no piense mal)

Tu relato andante, es maravilloso.. deberías escribir en los medios a demas de la radio... tal vez un día puedas salir de pobre pero docente.

Aunque te hacía mas del candombe, me encantó leerte y enterarme de tu pasión por la ópera.

Te dejo mis besos

andal13 dijo...

Nico: ah, ves, a mí me gustan la ópera y el rock, pero no la mezcla (como el vino y el café con leche, me gustan ambos pero por separado).

Peter: en este caso no sé si corresponde decir que me operaron...
Evidentemente, Rosina es Astori y el Conde es Mujica; el viejo Bartolo es el updated Loco de la Motosierra Qki... Rossini mostró su hilacha claramente!
Ah, sí tené cuidado en eso de primerearlo al Santi... no sabés, le agarró el corno a Juan Pascualero y se lo taponeó con masilla... ¡Lo que sopló ese hombre para hacerlo sonar!!! Se terminó desgraciando.

Bea: Concedido.
Miss Marple tiene derecho a réplica.

Detaquito: ¡Tenete más fe, muñaño! Seguramente en la ducha cantás precioso.

Camarandante: ¡Momento! El candombe me encanta, pero para bailarlo. No pierdo las esperanzas de desfilar en las llamadas algún día (como mama vieja, claro, porque me falta lomo y me sobran años como para ir de vedette). Lo de escribir en un medio de prensa lo tengo pensado, cómo no. Es más, me encantaría hacerlo. Quizás se dé algún día.

MISS MARPLE dijo...

Gracias Bea por la aclaración y ,si te ofendí de alguna manera, disculpa,yo pensé que te había dado mi total apoyo.
A veces los pajueranos "sonamos" poco finos para los montevideanos y no somos bien "interpretados", ya que de música estamos hablando, ja, ja

besos

MISS MARPLE dijo...

Gracias Andrea por imaginar que había una réplica ,por darme el derecho a réplica, derecho que ni se me había ocurrido, y gracias por el derecho a a opinar en este blog.
Me parece que me conviene meter violín en bolsa,e ir con mi música a otra parte:)

un beso,
enjoy the life

andal13 dijo...

Miss Marple: pero mujer, pasá cuando quieras! La casa está abierta twenty-four/seven!