Ahora, dejando de lado los vuelos filosóficos y pasando a algo más terreno y reptil si se quiere (usualmente se simboliza la libertad como un ave volando a gran altura, o como un caballo corriendo por la pradera, jamás como una tortuga o un lagarto overo, vaya una a saber por qué, si tanto aves como mamíferos evolucionamos a partir de los reptiles), decía, pasando a un pensamiento más rastrero, a una le imponen cosas desde el útero, y minga de libertad si estás anclado a la placenta por el cordón umbilical y tenés que nutrirte de lo que te da tu mamá, y dónde quedó la libertad si no podés optar por no comer coliflor si no te gusta y a tu vieja le encanta, que hay gente para todo. Y en ese mismo orden de cosas, e irrespetando totalmente la libertad de expresión, a una también le imponen el idioma desde que está dentro del saco amniótico. La mamá, el papá, los hermanitos, los abuelos y la tía Celeste le hablan al feto sin consultarle si quiere o no aprender ese idioma que ellos hablan. En mi caso, fue uruguayo, una versión modificada del español, en su variedad montevideana, el idioma que me inculcaron a prepo y andá a saber si yo no prefería que me enseñaran chino mandarín o farsi, que ahora no me acuerdo, pero me juego a que no me dejaron elegir.
Se me dirá que un feto o un recién nacido no tiene elementos de juicio suficientes como para elegir el idioma que quiere de entre los que hay, o si quiere incluso inventarse uno propio, porque entre otras cosas, no se puede pensar sin palabras, pero eso lo decía Vygotski[1], que hablaba ruso y hace rato que no dice nada, no sé si debido a que se reserva el derecho a réplica o porque se murió en 1934.
Bueno, la cuestión es que una no es libre de elegir el idioma, que no sólo se lo imponen, como he dicho anteriormente, sino que ya viene más o menos encaminado desde hace varios siglos, y una tampoco es libre de cambiarle nada que ya vienen los de la Real Academia a patotear.
Y es entonces que una aprende a hablar, a escuchar, a leer y a escribir un determinado idioma, y a medida que avanza en la vida, va aumentando su caudal léxico, y al final hasta le gusta, porque una cosa es que a una no le guste que le impongan una cosa y otra muy distinta es que no le guste la cosa en sí.
Pero volviendo al tema de la libertad, resulta que una a veces no está de acuerdo con determinadas palabras, es decir, que significan algo, pero a una le remiten a un significado totalmente diferente. Y ahí es que me tomo la libertad de redefinir algunos conceptos del idioma español y darles el significado que creo se merecen, que para eso tengo un blog, para escribir lo que se me canta.
abulia. f. Flor del abulio, muy perfumada; hay abulias blancas, rosadas y rojas. “La novia llevaba un precioso ramo de abulias e ilusión”.
aljaba. f. Arma arrojadiza. “… recordaban con horror el terrible sonido de miles de aljabas que surcaban el aire y oscurecían el cielo…”
atolón. m. 1. Derrumbe.
2. Acción irreflexiva y precipitada (de ahí deriva “atolondrado”).
baranda. f. Danza popular caribeña. “Bailaron toda la noche cumbia, mambo y baranda”.
bucólico. m. Acceso doloroso que se localiza en la cavidad bucal. Igual de horrible que un cólico menstrual o nefrítico. “Jimena no vino a trabajar; está con bucólicos”.
cacumen. m. (Del latín cacumen) Nombre vulgar con que se designa la porción terminal del intestino grueso. “Ando con el cacumen revuelto”.
carcaj. m. onomatop. Esputo.
cardumen. m. Instrumento empleado para cardar lana.
chambelán, na. m y f. Vendedor ambulante que pregona sus mercancías. “…y allá iban el chambelán ofreciendo ollas y sartenes por las plazas de los pueblos…”
corpúsculo. m. Pústula dolorosa que se forma en el intríngulis.
crótalo. m. Vergonzante lesión producida por una infección de trasmisión sexual. “…tenía el cuerpo cubierto de crótalos purulentos…”
envidia. f. Planta leguminosa de vaina comestible. “Acompañaremos el pollo con una ensalada de envidias y zanahorias”.
filatelia. f. Buena disposición del ánimo. “La filatelia de don Pedro es por todos conocida.”
gentilicio. m. Nobleza de cuna. “Es un hombre de rancio gentilicio”.
hipocampo. m. Cada uno de los lados cortos de un triángulo rectángulo. Ya lo dijo Pitágoras, “La suma del cuadrado de los hipocampos es igual al cuadrado de la hipotenusa”.
idiosincrasia. f. Enfermedad del páncreas, generalmente mortal. “La tía Goya murió de idiosincrasia”.
incunable. adj. Bebé que llora continuamente y sin razón aparente, para beneplácito de familiares y vecinos. “Ricardito anoche estuvo incunable”
insólito. adj. Desierto, desolado, devastado. “Era aquel un insólito paraje”
interpósito. m. Especie de parche de gasas y algodón que se utiliza para cubrir una herida.
intríngulis. m. Parte de la anatomía humana que queda justito ahí donde la espalda cambia el nombre, entre la nalga derecha y la izquierda.
majada. f. Acción necia o infantil. De ahí que uno sea un majadero.
occipucio. m. Parte innombrable de la anatomía humana. “Te vamo’ a romper el occipucio” es de las peores cosas que se le pueden gritar al árbitro del partido escudándose en el anonimato de la Ámsterdam.
preservativo. m. Aditivo que se le agrega a los alimentos para conservarlos por más tiempo. “Juliana es naturista; come sólo alimentos sin preservativos ni colorantes artificiales.”
sopapa. f. Especie de croqueta de papa. “A la abuela le quedan muy ricas las sopapas”.
suntuario,a. adj. Relativo a los rituales fúnebres. “Le rindieron honras suntuarias”.
He aquí una muestra de mi diccionario personal; sentite libre, estimado lector/escribidor, de proponer también tus propias definiciones.
[1] Lev Vygotski (1896 – 1934), psicólogo ruso autor entre otras obras de “Pensamiento y Lenguaje”.