Debo reconocer que hace bastante tiempo no actualizo el blog. Podría excusarme diciendo que he tenido mucho trabajo, que la participación en el programa de radio me insumía un cierto esfuerzo semanal, que estoy dedicando parte de mi tiempo libre a dibujar, y que hasta tengo algo parecido a un a vida, lo cual es verdad (bueno, lo de tener una vida podría discutirse) pero lo cierto es que no he tenido ganas.
Comencé un texto acerca de la campaña electoral de las elecciones departamentales y municipales en Montevideo, pero por más esfuerzo que hice, no logré que me interesara ni a mí misma, interés que tampoco despertaron ni los candidatos ni sus publicistas, así que lo dejé en un una maraña de bostezos e indiferencia. Pensé en escribir algo sobre una función especial de la película Iron Man 2 a la que asistimos con otros bloggers amigos, pero al final la idea derivó en una serie de viñetas que cuando las termine quizás publique.
Entonces, antes de que la maleza tape al blog,decidí retomar la serie de textos sobre el turismo en este bendito país, para lo cual tuve que lanzarme nuevamente a recorrer los caminos de la patria.
Hacer turismo en Uruguay no es fácil, como sabe cualquiera que lo haya intentado, y por más que el Ministerio de Turismo haga unas campañas ingeniosas y divertidas -aprendan los publicistas que hicieron las campañas de los candidatos a intendente de Montevideo- el turismo está pensado para quienes cuentan con vehículo propio, tienen un cierto poder adquisitivo, o son jubilados, como se verá. Como yo carezco de vehículo propio, soy pobre pero docente y aún me faltan años para jubilarme, suelo hacer turismo, cuando puedo, fuera de fronteras, que es muchísimo más accesible en varios sentidos.
La cuestión es que al Salto del Penitente (paraje del departamento de Lavalleja, próximo a la ciudad de Minas)había ido sólo una vez, hace como 15 años, con un novio que tenía por ese entonces, que era, como yo, propietario de un espíritu aventurero, pero que, a diferencia de mí, también era propietario de una Ami 8 primero y de una Brasilia después, con las que recorrimos desde rutas nacionales a caminos de balasto. Entonces, cuando mi tía comentó que iba a Lavalleja, y en particular al Salto del Penitente, en seguida me subí al carro. El detalle es que el paseo estaba organizado por una asociación de jubilados... así que se trataba de ir con un grupo de "adultos mayores", que es el horrible eufemismo para referirse a gente que redondamente es vieja, y qué. Así que allá fui.
El paseo en general estuvo bien, fue un precioso día de otoño, recorrer las sierras fue un disfrute, y el almuerzo resultó excelente, con lo que quedó claro que los jubilados no se privan de nada. El inconveniente -no todo iba a ser fácil, qué te creías- fue que en una parada técnica en una estación de servicio, en el viaje de ida, se perdió una vieja, que no sólo se le ocurrió bajarse del ómnibus andá a saber para qué, sino que se subió a otro (se ve que un ómnibus lleno de viejos es igual a otro ómnibus lleno de viejos). Para peor, resultó que se llamaba Elisa, por lo que aquello de "¿Dónde está Elisa?" se convirtió en el leitmotif de todo el viaje. Por supuesto que Elisa apareció sana y salva, y de lo más contenta, y no llegué a saber si tuvo idea de que había desaparecido.
La nota de color la dio la campaña electoral para las elecciones departamentales, porque no había columna, árbol, muro o lo que fuera en la ciudad de Minas y en las sierras circundantes que no tuviera algún cartel con propaganda política de los numerosos candidatos.
Y aquí les dejo algunos de los documentos gráficos que recogí ese día:
La prohibición de encender fuego evidentemente
rige sólo de este lado del muro
(¿Y qué carajo es un arrestallamas?)
Tras un largo camino que es una verdadera penitencia,
se llega al Salto del Penitente
"...Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas..."
¡Es un pájaro! ¡Es un avión! ¡Es Superman!
No, es un tipo haciendo canopy.
(Confieso que no me animé.)
A la cabalgata me hubiera animado,
pero no había ni un solo equino en la vuelta
"...porque no engraso los ejes
me llaman abandonáu...."
El departamento es muy chiquito y un poco incómodo
pero qué vista espectacular
Vista desde el nido del hornero
¿Se acuerdan de la familia Ingalls y su casita en la pradera?
No sé de qué era la promoción, pero lo que sea
a 90$ la docena es baratísimo, y encima te
regalan un televisor LCD de 32 pulgadas
Arrésteme, sargento, y póngame cadenas.
Esto es ir en cana con estilo.
Campaña electoral de corte familiar: la mayoría de los candidatos
no tiene apellido, y hasta se presenta el tío Pocho
Adriana, con su odontológica sonrisa, invita a votarla desde
cuanto muro, columna y árbol se dejara colgar un cartel.
Y al final, ganó.
Daniel no quiso ser menos, pero su sonrisa giocondesca
no le alcanzó para ganar
Ximénez (que sí tiene apellido) era otro de los candidatos.
No confundir con Ximénez, que es de otro partido.
Ximénez (que sí tiene apellido) era otro de los candidatos.
No confundir con Ximénez, que es de otro partido.
Si el zurdo va con Bordaberry, no quiero ni pensar con quién va
el derecho.Igual, quedó demostrado que su candidatura
andaba por el piso.
mmmmm



















































