Hace un tiempo Ro, la de El cristal con que se mira, me propuso el tema de los eufemismos. Muy rico todo, pensé, pero como yo soy muy ordenada, decidí empezar por el principio. ¿Qué es un eufemismo? Según el incalificable Diccionario de la Real Academia de la Lengua –faro que guía a esta escribidora perdida en las tinieblas de la ignorancia, como podrá ver y apreciar cualquiera que pase por este blog- un eufemismo es una “...manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante.” Ah, bueno. Así que un eufemismo es una forma de decir algo pero con otras palabras. Una especie de hipocresía sinonímica, ya que estamos. Ahora bien, si mal no recuerdo, las ideas cuya recta y franca expresión es dura o malsonante, tienden a ser recta y francamente corporales: suelen referirse a la anatomía, a la fisiología o a la patología del propio cuerpo humano.
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Por ejemplo, la premisa que dice "todos los hombres son mortales" que una tenía por verdadera, parecería ser que no es así. Mucha gente es inmortal, dado que no se muere, sino que pasa a mejor vida. Sin duda, hay algunas vidas mejores que otras, pero no deja de ser un poco injusto que los que ya se daban la buena vida pasen a tener una aún mejor, en tanto que se les podría dar una mejoría a quienes tienen una vida espantosa. Se me dirá que la expresión alude a una vida mas allá de la existencia terrenal, que una ni siquiera tiene la certeza de que exista, y quién te dice que no te toque ir a rostizarte con Don Lucifer, que será que a mí me mata el calor que no me parece que ésa sea mejor vida, o al menos no desde el punto de vista térmico.
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Pasaron a mejor vida
...Las personas que sí se mueren, a veces lo hacen por causa de una terrible enfermedad. Ahí es que yo me planteo cuál sería la enfermedad que aquejaba al difunto: ¿Un dengue hemorrágico, acaso, que lo hizo desangrarse en medio de unos espasmos tremendos? ¿Una enfermedad pulmonar obstructiva crónica, que lo tuvo durante mucho tiempo respirando por las orejas mientras lucía un tono de piel azul? ¿Un cólera, que se lo llevó en medio de la indignidad de una diarrea apocalíptica? Enfermedades terribles yo diría que hay muchas, pero parece –según me informan- que la expresión refiere exclusivamente al cáncer, que ya es un eufemismo, porque no es una enfermedad sino que pueden ser varias, y que además, suelen ser identificadas por su nombre y apellido, ya que no es lo mismo un linfoma de Hodgkin que un sarcoma de Kaposi. O como decía mi abuela, "parece que Fulano tiene algo malo", con lo que a una le quedaba la idea de que Fulano tenía un perro mordedor o un prontuario frondoso.
...Algunas de las personas que permanecen con vida, lo hacen con serias dificultades e inconvenientes, dado que no cumplen con las funciones orgánicas que hacen a la condición de ser un ser vivo. Por ejemplo, no defecan, ni mucho menos cagan, sino que mueven o movilizan el vientre. En realidad, las únicas personas que sí mueven el vientre son las bailarinas de la danza del mismo, que se reducen a un escasísimo número de personas.
En los últimos tiempos, ha surgido un nuevo eufemismo referido a la frecuencia y velocidad de evacuación de la materia fecal: el tránsito. Si a mí me hablan de tránsito lento, me imagino la ruta interbalnearia un domingo de verano a las 7 de la tarde, y no que Mengana está de pésimo humor porque hace cuatro días que no caga, perdón, que no moviliza el vientre.
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Mueve el vientre sin problemas...
La edad es otro tema del cual no se puede hablar sin rodeos; el envejecimiento dejó de ser un proceso natural para convertirse en un oprobio, que hay que ocultar a como dé lugar. De ahí que un individuo no sea más un viejo, por más que tenga una antigüedad probada sobre el planeta, sino que es un adulto mayor. Ahora bien, se alcanza la mayoría de edad a los 18 años, y la adultez unos pocos años después, por lo que un tipo de 31 años es un adulto y es mayor, mal que le pese, es decir que entró en la misma categoría del bisabuelo que el otro día festejó los 97.
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En lo que respecta a la sexualidad y a la actividad sexual propiamente dicha, comprendiendo los aspectos eróticos, genitales, reproductores y aledaños, prácticamente una no entiende cómo sigue existiendo la especie humana, si todo es puro eufemismo. Las mujeres no menstruamos, sino que estamos en esos días (es decir, que no sé en qué estoy cuando no menstrúo... ¿En esos otros días que no son esos días, tal vez?), en los cuales hay que tener particular cuidado con la higiene íntima (¿Me tendré que cepillar el esófago?) Por supuesto que una jamás de los jamases tendrá vagina, clítoris o quién sabe qué otros vericuetos malsonantes, válgame Falopio.
Por su parte, lo hombres no tienen pene (bueno fuera) sino que tienen órgano viril. Ahora bien, dado que viril quiere decir perteneciente o relativo al varón, cualquier órgano que tenga un ser humano de sexo masculino es un órgano viril, por lo que bien podríamos estar hablando del ojo o del páncreas.
Las personas decentes jamás practican el coito o cópula; como mucho, se acuestan... Para mí que acostarse quería decir algo así como ponerse en posición horizontal para descansar o dormir, y de ser posible en una cama, pero parece ser que no es así. Cuando alguien dice “Mengano se acostó con Zutana”, por poner un caso, parece ser que quiere decir que dichas personas mantuvieron trato carnal o se conocieron en el sentido bíblico, no sé si me explico. O sea que es incorrecto –y yo diría, inmoral y censurable- decirles a los niños pequeños “Es hora de acostarse”. Debe decirse, por lo tanto “Es hora de ir a tenderse o echarse con el objetivo de dormir.”
En los últimos tiempos ha cundido un anglicismo, que es tener sexo. ¡Caramba, y yo que creía que tenía sexo femenino desde que un espermatozoide de papá que tenía un cromosoma X se unió con un óvulo de mamá que también tenía un cromosoma X...! Pues no. En estos momentos que estoy tecleando este texto, te juro que no estoy teniendo sexo (no soy tan habilidosa, lamento confesar).
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El embarazo, el parto y el puerperio, hechos naturales y por demás deseables sobre todo en este país que somos tan poquitos, pueden llenar de felicidad a una persona o a una pareja, pero no por ello se podrá hablar de esos temas a calzón quitado, aunque suelen involucrar varias quitas de calzones, que no será imprescindible pero sí más cómodo. Perengana puede estar embarazada, cómo no, pero jamás parirá a su hijo, sino que tendrá familia, con lo que padres, hermanos, tíos y primos pasan automáticamente a un estado de no-existencia. Luego de tener familia, la mujer no pasará a ser una puérpera, sino que estará en la cuarentena, por lo que el maravilloso acto de tener un hijo pasa a convertirse en sinónimo de haber padecido la peste bubónica.
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Perenganita tuvo familia...
Y no sé si corresponde que acabe este texto, porque como sabemos, acabar también es un eufemismo.
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