bola de fraile. f. Lejos de aludir a la gónada de un hombre vinculado a la iglesia, se trata de un alimento hecho en base a harina y levadura que se amasa hasta darle forma esférica; se fríe en aceite y se sirve espolvoreado con azúcar. Los menos avezados en cuestiones culinarias suelen confundir a las bolas de fraile con los suspiros de monja.
buzón. m. Jugador y/o simpatizante de la Institución Atlética Sud América, cuya casaquilla es de un brillante color naranja. Ya nadie se acuerda de la época en que los buzones eran de ese color, por lo que tampoco nadie entiende por qué se les dice así. Tampoco deben quedar muchos simpatizantes de la IASA, equipo que despierta más lástima que simpatía.
cebrita. m. y f. Jugador y/o partidario del Club Sportivo Miramar Misiones, cuya casaquilla posee un diseño a rayas verticales en blanco y negro, cual équido africano. La proximidad de la sede con el zoológico municipal refuerza la denominación. Desconozco si el apelativo refiere, además, al estilo de juego.
darsenero, a. Jugador y/o partidario del Club Atlético River Plate, que queda ubicado en el Prado, lejos de cualquier posible dársena. El nombre remonta a fines del siglo XIX, cuando un grupo de trabajadores portuarios formaron un equipo. Como los anglosajones aún imponían las reglas -igual que hoy, bah- tomaron el nombre de River Plate, que mantuvieron aún después de mudarse al Grassland Park.
jugolín. m. (De Jugolín, marca registrada). Polvo coloreado, saborizado y aromatizado artificialmente utilizado para preparar refrescos con hipotético sabor frutal al ser disuelto en agua. Al igual que ocurre con el agua jane, los championes y las medias can-can, no importa la marca del refresco, siempre se le llama jugolín.
medio y medio. m. De este modo se designa a dos bebidas alcohólicas muy diferentes, ambas de preferencia de la autora de estas líneas. Una de ellas, se encuentra prácticamente en vías de extinción, refiere a la mezcla en partes iguales de caña con vermú. La otra se trata de un producto comercial envasado, una especie de espumante de mayor categoría que la sidra y de menor estatus que el champán.
papal. m. y f. Jugador y/o simpatizante del Club Atlético Bella Vista, cuyos colores, al igual que los del pontífice, son amarillito y blanco. Por cómo les va, se nota que la iglesia de Roma no tiene incidencia alguna en los asuntos del fútbol vernáculo.
perfumol. m. (Marca registrada) Producto líquido coloreado y perfumado para desodorizar el ambiente; por ejemplo, suele agregarse un chorrito al agua del guáter (yo lo prefiero azul, así combina con las cerámicas) . Como ocurre con tantas cosas en Uruguay, se le dice perfumol a cualquier producto similar, aunque la marca puede ser otra muy distinta.
plancha. m. y f. Integrante de una tribu urbana emparentada con los villeros argentinos. Se caracterizan por su indumentaria y particular lenguaje, y por algunas prácticas sociales de dudosa afinidad con la licitud. Plancha se nace, no se hace, sabelo, amistá. ¿Sale una chapa pa’l vino? ¡Má firme!
porlan. m. (De Portland). Cemento utilizado en construcción que guarda un remoto parecido con las rocas calizas de una isla británica del condado de Dorset. Sin ir más lejos, yo vivo frente a la fábrica de porlan, que hasta hace pocos años exhalaba cemento por cuatro imponentes chimeneas, por los que mis bornquios y bronquiolos -como los de mis vecinos- están completamente cementados.vascolé. (De Vascolet, marca registrada) Producto achocolatado que se consume disuelto en leche. Por supuesto que se le dice vascolé a cualquier producto remotamente similar, sin importar la marca. Varias generaciones de uruguayos hemos sido alimentados con vascolé, y así nos va.
“Alejandro camina por la paré, toda la energía viene de vascolé...”













