viernes, 18 de julio de 2008

Avanti , bersaglieri, che la vittoria é nostra!

La cuestión comenzó el 19 de junio, día del natalicio de nuestro héroe nacional, José Artigas. Naturalmente era feriado, y el día estaba frío y gris, y a raíz de unos comentarios dejados por otros bloggers, la trascendencia de la fecha y vaya una a saber qué resortes inconscientes, se me ocurrió escribir una serie de reflexiones acerca de qué hubiera sido de este país si se hubieran concretado los ideales artiguistas. Y una semana después, escribí un segundo texto acerca de lo que hubiera sido si los ingleses que nos invadieron a principios del siglo XIX no nos hubieran desinvadido, y se hubieran quedado por aquí como Peter por su casa. Y una cosa llevó a la otra, y dos amigas me sugirieron que tendría que escribir un tercer capítulo de nuestra “historia hipotética”, acerca de lo que hubiera ocurrido si los portugueses, que también supieron invadirnos, no se hubieran ido com o rabo no meio das pernas... En ese momento, expresé que ese era el tercer y último capítulo de la saga, que no insistieran... Pero ahí fue que el Santi lanzó al ruedo otra propuesta: las invasiones italianas. Y Ro inmediatamente se subió al carro... y yo que para algunas cosas tengo el sí fácil, me dejé convencer... Así que esta humilde cronista aquí se presenta como escritora de ficción (tiemblan Stephen King y J.K. Rowling).
Los italianos jamás invadieron nuestro país en el sentido literal: no apareció ninguna flota de la armada italiana ni desembarcó un multitudinario contingente armado que sometió a estos pacíficos pobladores, pero lo cierto es que un enorme porcentaje de uruguaiani tenemos al menos un antepasado italiano, de ahí que en nuestros apellidos aparezcan tantos Arismendi, Astori, Borsari, Breccia, Gandini, Gargano, Michelini y Sanguinetti, sólo por citar algunos políticamente famosos. Es decir, que sí que nos invadieron, aunque sea de a poquito y como zonceando.
Pero ahora imaginemos una invasión real, allá por el siglo XV o XVI, y que este territorio que hoy ocupamos, hubiera sido una colonia italiana... ¿Cómo sería todo 500 años después...?


-El Palacio Salvo estaría inclinado
-Colgaríamos la ropa en la calle y hablaríamos a los gritos
-Comeríamos pasta y pizza tutti giorni (El paraíso de una servidora...!)
-Gardel hubiera sido il più grande tenore dil mondo
-Uno de los platos más populares de nuestra excelente gastronomía serían los cappelletti alla Gardel (¿Quién lo hubiera conocido al Caruso ése, eh?)
-Habría delivery de todo excepto de pizza, que sería fatta in casa
-Los restaurantes más refinados y caros servirían platos exóticos como puchero o guiso de mondongo
-La iglesia estaría separada del estado, así que el Vaticano se hubiera tenido que mudar a Eslovenia
-Venecia no tendría canales, porque algún preclaro intendente de la dictadura los hubiera hecho pavimentar
-Así como la muralla de Montevideo, el conventillo del Mediomundo y tantas otras construcciones que hacían a nuestra identidad cultural, la piqueta fatal del progreso habría derribado también al Coliseo y al Foro
-La temporada de ópera abarcaría presentaciones en las Termas del Daimán (¿Qué tienen las de Caracalla que no tengan éstas, eh?)
-Diego Armando Maradona sería ídolo en Miramar Misiones
-Camoranesi hubiera jugado en Wanderers (¡Epa! ¡Que esto es cierto!)
-Filippo Inzaghi, Andrea Pirlo y Luca Toni soñarían con una transferencia para el Nazionale o el Pignerolo de Montevideo
-Sabríamos cómo caraccio se pronuncia
Ghiggia
-El Paco sería il signore Francesco y la venta de giocattori di calcio sería la tapadera de su verdadero negocio de exportación de aceite de oliva
-En vez de eucaliptos, plantaríamos olivos
-Y en vez de criar vacas, criaríamos cabras y cerdos
-La ex-diputada Glenda Rondán habría sido la célebre porno star conocida como “la Rossina”
[1]
-Las signorine que recorren por las noches la calle Monte Caseros serían traídas de Milán
-Raffaella Carrá sería la directora de Televisión Nacional (y sería la pareja de Fasano, obvio!)
-El desfile donna sotto le stelle se haría en la escalera del Palacio Legislativo
-La película Prova d’orchestra de Fellini se habría filmado con músicos de la OSSODRE
-La ciudad de Pesca*
[2] sería una de las capitales mundiales de la moda
-Los hombres uruguayos serían elegantes, y las mujeres, seríamos despampanantes
-Tomaríamos vino tinto en todas las comidas, desde la más tierna infancia
-Verdi y Rossini hubieran estrenado todas sus óperas en el Teatro Solís (que se llamaría Teatro D’Oria)
-Vittorio Gassman hubiera sido primer actor de la Comedia Nazionale
-Giacomo Casanova habría nacido en Tacuarembó (que se llamaría “Germogli di canna”)
[3]
-Las cortinas venecianas se llamarían cortinas rochenses
-Los barrabrava de Cerro serían los
tifosi della colina
-En lugar de dos cerros, Montevideo tendría siete, todos con nombre (nada de “cerro” y “cerrito”)
-La aberrante “milanesa napolitana” se llamaría “salteña floridense”
-Y al fin conoceríamos la verdad de la milanesa


[1] “La Coloradita”
[2] pesca = durazno
[3] Tacuarembó, en guaraní significa “retoños de caña” (Germogli di canna)

viernes, 11 de julio de 2008

¿Y... qué meme es ésto?

Para empezar por el principio, y no como la saga de Star Wars que como sabe cualquier abombado, empieza por el medio, comenzaré aclarando qué corno es un meme: según Wikipedia (¡Que nunca falte!) es “la unidad teórica de información cultural transmisible de un individuo a otro o de una mente a otra”. Ahora, la cuestión es que en la blogósfera, se le llama meme a cualquier información, texto, idea, o lo que sea, que se “propague” de un blog a otro.
La cuestión es que Julia, de Historias de Encuentros (
http://lashistoriasdejulia.blogspot.com, blog altamente recomendable), me seleccionó como una de las depositarias de un meme, aclarando que los “elegidos” (o “memeados”, como nos llamó, jijiji!) no teníamos obligación alguna de continuar las reglas, que son las que siguen:

1. Postear una imagen que capture lo que más te apasione que sea aprendido.
2. Darle a la imagen un breve título.
3. Titular el post “Meme: Passion Quilt".
4. Enlazar esta entrada.
5. Incluir enlaces a 5 o más personas que transmiten conocimiento, para que prosigan con el meme.

En seguida puse cara de “no tengo ganas”, que es la cara que pongo siempre que me proponen casi cualquier cosa (primero me opongo, y después me entero de qué se trata); más tarde, decidí que cumpliría en parte el asunto del meme... es decir, que acepto la pasión, pero no (todas) las reglas.
Esto se sale un poco del tenor (y del barítono) habitual de mi blog, ya que nunca cuento cosas personales, lo cual no deja de ser raro, porque nunca soy más yo misma que cuando escribo acá.
COLECCIONISTA DE SELLOS (DE ADUANAS)

¿Qué es lo que más me apasiona..? ¡Viajar, sin dudas!!! Como saben (o si no lo saben, paso a informarles), soy pobre pero docente, así que no puedo satisfacer mis bajas pasiones muy a menudo, pero lo cierto es que cada vez que tengo un peso partido por la mitad, me desaparezco. Y si no tengo ni siquiera un peso partido por la mitad, viajo como loca por internet, o a través de revistas, o programas de la TV, o revivo viajes que ya hice (tengo montoooooooooooooones de fotos).
A continuación, les cuento algunas anécdotas (y otras pavadas) vinculadas a la pasión por viajar:

· Me encanta la arquitectura, en especial, los períodos Románico, Gótico y Barroco (aunque no le hago ascos a la arquitectura moderna, todo depende); la primera vez en mi vida que entré a una catedral gótica (la de Toledo, España), herejemente exclamé: “¡A la puta!”
· La experiencia más angustiosa (en viajes) que viví fue la visita a las minas de plata de Potosí (bienvenidos al infierno...)
· Tuve el asombroso placer de navegar entre ballenas, y de ver a escasísimos metros, un ballenato albino; caminé entre pingüinos (cientos, miles de ellos) y me acerqué bastante a unos harenes de elefantes marinos, con hembras amamantando a sus crías... Y aunque estaban quietitos, me paseé entre unos gigantescos esqueletos de dinosaurios (adoro la Patagonia...)
· En el Aquarium de Barcelona, caminé por un túnel de cristal, mientras tiburones y mantarrayas nadaban a mi lado y por encima de mí
· Sufro de vértigo, pero me subí resignadamente (y hasta con cierta dignidad) a las torres de la Sagrada Familia
· A los cuarenta años me animé a hacer rafting (bajar por los rápidos de un río en un bote inflable); anteriormente me había mojado bajo las cataratas del Iguazú; nado bastante mal, pero me animé a tirarme desde el barco y nadar hasta la playa en las Ilhas Tropicais; sobrevolé en helicóptero la Garganta del Diablo; ahora estoy juntando coraje (y guita) para tirarme en parapente!
· Me fascinó conocer la Ciudad Perdida de Machu Picchu, pero más me emocionó conocer las ruinas de Tiwuanaku, la cuna de la civilización americana
· Los casas más raras que he visitado son la de Neruda en Isla Negra y la de Santos Dumont en Petrópolis (se lleva el premio el brasuca)
· No me gusta el whisky, pero con qué placer saboreé un Chivas Regal 12 años con hielo del Glaciar Perito Moreno (y estuve en una gruta de hielo bajo el glaciar... ¡¡¡¡A-LU-CI-NAN-TE!!!)
· La vez que comí y tomé más en mi vida fue un domingo de tapas por Madrid (chocolate, vermú de barril, camarones, vino, almendras, vino, tortilla, vino, pulpo, chocolate, tiramisú)
· Un verano me iba para Bahía, y una colega me recomendó que llevara campera de lluvia; tuve que recorrer no sé cuántas tiendas, porque no encontraba una (la conseguí finalmente en una casa de ropa para hombres); creo que fue el consejo más sabio que recibí en mi vida... ¡cómo llovió, la puta madre!
· En el Museo Reina Sofía de Madrid tuve la ocasión de encontrarme cara a cara con el Guernica de Picasso; la mayoría de las personas estábamos extasiadas, en un silencio reverente, contemplando esa obra impresionante; recuerdo que se me llenaron los ojos de lágrimas. Y ahí estaba, toda emocionada, cuando oigo a mis espaldas que una mujer pregunta “¿Y esto qué es?” Hasta el día de hoy no sé cómo me contuve para no fajarla.
· Uno de los espectáculos de la naturaleza que más me impactó fue sentir la atronadora vibración del suelo frente al ventisquero negro del Cerro Tronador (¿Ya dije que adoro la Patagonia?)
· El cielo más azul que vi fue en el altiplano boliviano (azul-azul, nada de celestito)
· Vi varias veces el Aconcagua; volvería a verlo mil veces más; de escalarlo, ni hablamos
· El día que caminé más en mi vida lo hice en Donostia (o San Sebastián); arranqué a las 9 de la mañana y volví a la hostería bien entrada la noche (paré sólo para comer e ir al baño)
· Cuando era una jovenzuela (y aún estaba medianamente potable), iba caminando con mi bikini amarillo por la playa de Copacabana, cuando se me acercaron unos sonrientes japoneses con cámaras, que estaban junto a unos jugadores de sumo (esos gordos grandotes que usan pañal); muy inocente, pensé que querían que les sacara una foto grupal... pero terminaron sacándome una foto a mí junto a esas moles!!! Así es que si alguna vez, en Osaka o en Sapporo ves una foto de unos rikishi junto a una supuesta garota carioca, andá sabiendo que ésa soy yo

Entonces... sin obligación alguna, si tenés ganas, contame qué te apasiona.

viernes, 4 de julio de 2008

Tristeza não tem fim

Bueno, resulta que el viernes pasado por la noche estábamos conversando con Ro y ella me comentó que ya que en mi entrada anterior había escrito qué hubiera sido de nuestra historia si se hubiera concretado el sueño artiguista y las Provincias Unidas hubieran permanecido así, unidas, en vez de haber dado origen a este país inventado, y que en el texto de ese mismo viernes planteaba lo que podría haber ocurrido si no hubiéramos echado a los ingleses cuando nos invadieron, ahora tendría que escribir qué hubiera sucedido si no hubiéramos echado a los portugueses, que también supieron invadirnos; cuando llegué a casa, revisé los comentarios de esta última entrada, y me encontré con uno de la Flaca que decía exactamente lo mismo... ¡Cosa ‘e mandinga! (¿Qué extraño vínculo cósmico nos une? ¿Seremos las Parcas? ¿Seremos las Trillizas de Oro? ¿O las Chicas Superpoderosas? ¿O será acaso, estimados bloggers, que Ro, la Flaca y yo somos una única entidad con personalidades múltiples?)
Así que, nobleza obliga, aquí va mi versión de lo que hubiera sucedido con este paisito si la historia de la Provincia Cisplatina hubiera sido otra (y es la tercera y última entrega de la Historia Hipotética del Uruguay, no insistan):


-Uruguay sería un Estado más de la República Federativa do Brasil, y se llamaría Cisplatina
-El Carnaval duraría 3 días, los murguistas saldrían semidesnudos, apenas cubiertos con tres plumas y dos lentejuelas, y se templarían la garganta con cachaça (¡Buenísimo!)
-El sambódromo estaría en Montevideo, en la calle
Ilha das Flores
-Vinicius de Moraes hubiera escrito la letra de
“Garota de Malvín”
-Tom Jobim sería un afamado compositor de tangos:
“...tristeza não tem fim, felicidade sim...”
-En la cima del Corcovado no habría ninguna estatua de Cristo, porque el estado estaría separado de la iglesia; no habría monumento alguno, porque jamás nos hubiéramos puesto de acuerdo acerca de cuál poner
-Jorge Amado habría vivido en la calle Yacaré, y una de sus obras más célebres sería “Bahía de todos los herejes”
-La cerveza Patricia sería más aguada
-Nuestros vinos serían de medio pelo (¿ven por qué no quiero ser brasilera?)
-Las plantas procesadoras de celulosa estarían a orillas del Amazonas, y a la amazonia le quedarían pocos árboles (o habría muchos eucaliptus, no lo tengo muy claro)
-En vez de chistes de gallegos, haríamos chistes de portugueses
-Garrincha, Pelé, Sócrates, Romario, Ronaldo y Ronaldinho habrían nacido en Tacuarembó (igual D10s seguiría siendo de Villa Fiorito)
-Hugo Coração de León sería ídolo del Grêmio de Porto Alegre (¡Chupen, brasucas!)
-La película Cidade de Deus se desarrollaría en el Borro, y Carandiru en el Com.Car
-Nuestros jugadores de fútbol se llamarían “Nandinho”, “Valdemar”, “Enzinho”, “Rubinho”, “Chinêsinho”, “Paulinho” y “Ouro preto” (Adiviná cuál es este último, Santi!)
-Pablo Bengoechea hablaría con acento porteño, ¿visste? (¡Che! Mil años hace que salió de “Risvera” y sigue hablando atravesado como trote ‘e perro!)
-Imilce Viñas, Estela Medina, Roxana Blanco, Héctor Guido, Jorge Bolani y Carlos Mara serían estrellas de la Rede Globo
-Omar Varela habría creado la Compañía Teatral Italia Fausta en
Rio do Janeiro
-El Primeiro Comando da Capital no estaría bajo el mando del Marcola, sino del Paco o del Vela (esto puede ser cierto...)
-Los edificios del Euskalerría 71 estarían pintados de muchos colores (y se llamaría “Complexo Viana do Castelo”)
-En vez de jugar a la quiniela, al 5 de oro, al kini y ainda mais, apostaríamos en el jogo do bicho clandestino
-Jorge Drexler habría triunfado en Portugal, y viviría en Setúbal
-Gardel habría sido el cantante de fado más grande de todos los tiempos
-Cacho de la Cruz se habría casado con Xuxa
-Montevideo tendría no menos de 15 millones de habitantes (¡Puaj!!!)
-El balneario La Pedrera se llamaría así porque el Emperador Pedro hubiera hecho construir allí su Palacio de Verano
-El diario “O País” en primera plana publicaría la historieta “Turma da Mónica” (¿Y nos hubiéramos perdido a Mafalda? ¡Qué horror!)
-Las telenovelas mostrarían reiteradamente gente corriendo por la rambla de Pocitos, haciendo parapente desde el Cerro o paseando sus bebés por el Prado (¡Qué tanto joder con Copacabana, el Corcovado y el Jardim Botânico!)
-Durante años, los bagayeros habrían ido a Argentina a contrabandear bombones Bon o Bon, chicles Bazooka, jabón en polvo Ace, yerba Taragüi y ropa interior Cocot para vender en las ferias barriales (no se me ocurre cuál es el equivalente argentino de los ticholos!)
-En vez de ir a Florianópolis, los porteños veranearían en Atlántida, Piriápolis, Punta del Este, La Paloma y Valizas (¡Jijiji!)
-No sabríamos quién es Tinelli, ni Susana Giménez, ni Mirtha Legrand (¡Una buena!)
-Nos vestiríamos con ropas coloridas (¡Un horror! ¡Qué hago con mi guardarropa lleno de marrón, tostado y beige!!!)
-Viviríamos en un deprimente estado de perpetua alegría (¿Qué mierda festejan los brasileños?)


viernes, 27 de junio de 2008

¡Cuidado con esos gringos... que se nos vaaaan!!!!

Resulta que el pasado 19 de junio, en ocasión del Natalicio de nuestro prócer, José Gervasio Artigas, escribí un texto acerca del hipotético destino que hubieran tenido estas tierras, si se hubieran respetado los ideales artiguistas. Debido al inesperado éxito de público y crítica especializada (los otros bloggers, bah) que me sorprendió enormemente porque a decir verdad no me parece que sea uno de mis textos mejor logrados, si es que alguno de ellos aspira a ser considerado siquiera como texto, vuelvo en la misma línea (debo confesar que el éxito fácil me tienta, así como el incremento en mis ya abultados ingresos, tanto es así que la DGI empezó a vigilar con interés mi capital).
La cuestión es que entre 1806 y 1807, el Río de la Plata fue visitado por expedicionarios británicos, que intentaron aliviar a los españoles de la pesada carga de las colonias ubicadas en ambas márgenes de este río ancho como mar. El episodio, conocido como las Invasiones Inglesas, tuvo en jaque a los ¿pacíficos? pobladores de las colonias, que tras una serie de enfrentamientos y escaramuzas expulsaron a los británicos, quienes debieron poner los pies en polvorosa, o a decir verdad, en sus navíos, y los promitentes invasores se volvieron a su motherland chiflando “Jack the sailor” entre dientes.
Y... ¿qué sería de nosotros si no hubiéramos expulsado a los británicos? Muchos dirán que seríamos ingleses de segunda, que el Reino Unido nunca nos consideraría verdaderos hijos de la madre Inglaterra, que bla bla bla... Me ando sospechando que ser inglés de segunda tiene más beneficios que ser uruguayo de primera, pero claro, eso es una mera especulación, y puedo estar equivocadísima como de acá a Newcastle, mirá si no lo mal que les ha ido a los australianos y a los neozelandeses, y lo bien que nos va a nosotros. En fin...
Como sea, aquí dejo algunas ideas que se me han ocurrido acerca de cómo seríamos hoy si no hubiésemos expulsado a los ingleses:
· Para empezar, mis padres no me hubieran mandado a estudiar otro idioma durante la mitad de mi infancia y toda mi adolescencia; en caso de que mi mamá hubiera tenido una visión distinta de las cosas, yo hubiera estudiado español en el Instituto Hispano
· El territorio estaría dividido en condados, no en departamentos, que tendrían nombres tales como Flowers, Black River, Saint Joseph, Long Hill y Thirty-Three
· Carmelo Vidalín sería intendente del Condado de Peach
· La ciudad de Young se llamaría igual, pero se pronunciaría “iang” y no “yun”
· La infusión más popular sería el té, y Artigas hubiera disfrutado del exquisito Earl Grey que le preparaba Ansina
· La religión mayoritaria sería la anglicana (Oh... my... dog! ¡Nos perderíamos los consejos y recomendaciones de Cotugno!)
· En Navidad comeríamos el tradicional budín inglés
· La semana de turismo sería célebre por la cacería del zorro
· La National Comedy actuaría en el Drake Theatre
· El diario de mayor tiraje sería The Southern Star, y los domingos publicaría el célebre libro de los clasificados Louis the Rooster
· Los vehículos circularían por la izquierda
· Los ómnibus de CUTCSA serían de dos pisos, y los guardas, en vez de gallegos, serían galeses
· Los taxis serían amplios y cómodos, y estarían pintados de negro (¡Fuera ese amarillo horroroso!)
· Los principales equipos de football serían el Uruguay Athletic Club, el Central Uruguay Railway Cricket Club, el Albion Football Club y el Kennel Club
· En vez de truco, jugaríamos al bridge
· En vez de empanadas criollas comeríamos kidney pie (pastel de riñones)
· Los Beatles hubieran imitado a los Shakers, y los Rolling Stones a los Mokers
· Mónica Farro, Claudia Fernández y Abigail Pereira serían las próximas “Chicas Bond”
· En Halloween habría rituales en la gruta del Arequita, con murciélagos y todo
· Abel Carlevaro sería un célebre gaitero
· Jaime Roos sería el autor de “A toast for the Clown”
· En los colegios caros de Carrasco se estaría imponiendo la celebración de la Noche de San Juan con hogueras y todo
· En los boliches de Bartolomé Mitre, el día de Sant Jordi se celebraría por todo lo alto, y se les regalarían rosas rojas a los clientes
· Gardel habría nacido en Tacuarembó, y sería hijo del Coronel Plaster, pero los argentinos insistirían con que es de Southampton

jueves, 19 de junio de 2008

Reflexiones de un feriado gris


"A José Artigas"
Alfredo Zitarrosa

Resulta que yo tenía pensado publicar otro texto bien distinto de éste mañana viernes (soy tan obsesiva para todo que siempre tengo varios textos prontos por si viene el viernes antes de lo previsto) pero a raíz de los comentarios que dejaron dejamuchacho y ro en el último capítulo de la Guía Práctica para conocer Uruguay, y sumado a eso, que hoy 19 de junio es feriado por el natalicio de José Artigas, nuestro prócer, se me aparecieron de golpe unas ideas que son estas que ahora escribo.
Resulta que Artigas creyó siempre en la unidad de las provincias del Río de la Plata; jamás se le ocurrió pensar en que la Banda Oriental fuera un país independiente, como terminó siendo ni bien él se distrajo. (Una de las tantas particularidades del Uruguay es que su misma existencia es la prueba más fehaciente de la traición a los ideales de su héroe nacional; no sé si hay otro caso igual.) Pero los vivos que vinieron después se cortaron con lista propia, y este territorio pasó a ser lo que es, un paisito, y no lo que hubiera sido, una gran provincia que integraría, junto con las otras provincias hermanas, un país bien distinto.
¿Y cómo habría sido?
Para empezar, no se llamaría República Oriental del Uruguay, sino Provincias Unidas del Río de la Plata, o tal vez, Liga de los Pueblos Libres.
Sus habitantes seríamos rioplatenses, o unidenses, o provincianos, o ligueros, o librepopulares.
La capital sería Purificación.
Los nativos de la Banda Oriental seríamos bandidos, banderos o bandoleros.
Un importante porcentaje de nuestra población sería de origen charrúa.
Artigas no se hubiera ido al Paraguay al sentirse traicionado; hubiera muerto acá nomás, con la satisfacción del deber cumplido.
El “árbol de Artigas” sería un ceibo o un jacarandá, no un ibirapitá.
El Día de la Independencia sería el 29 de junio (por el Congreso de 1815) y no el 25 de agosto.
La bandera Nacional sería tricolor (¡Jijiji!)
El departamento de Rivera se llamaría Vaimaca.
El himno no empezaría diciendo “Orientales, la patria o la tumba” sino “Provincianos, la unión o la tumba”.
La avenida principal de Montevideo se llamaría 19 de Junio, y no 18 de Julio.
Colón de Santa Fe, Mandiyú de Corrientes o River Plate de Montevideo tendrían serias posibilidades de ser Campeones de la Divisional A.
Los balnearios más conchetos serían Las Cañas y Ñandubaizal.
Fontanarrosa hubiera sido habitué del Sorocabana de Montevideo, y Galeano se tomaría su café en El Cairo de Rosario.
El Che hubiera fumado La Paz suave.
Jaime Roos cantaría “cerca, Rosario siempre estuvo cerca”, Fito Páez cantaría “la calle Llupes raya al medio enfrenta Belvedere”, Jorge Nasser hubiera dedicado su “amo este lugar” a la provincia de Corrientes, Juan Carlos Baglietto sería negro y cantaría “la mandanga” y Ramona Galarza cantaría “a mi Tacuarembó porá”.
José Carbajal sería santafesino, y le dirían Sabalero por ser hincha de Colón.
Olmedo hubiera actuado en Telecataplum.
Antonio Tarragó Ros haría milonga, y Alfredo Zitarrosa sería famoso por sus chamamés.
Horacio Quiroga se habría ido a vivir a la Patagonia.
Valeria Mazza sería la estrella de Valentino Bookings.
El túnel subfluvial Paraná-Santa Fe sería obra de Eladio Dieste.
Chiquita Legrand haría sus eternos almuerzos en Canal 10.
El “Potrillo” Morena sería ídolo de Rosario Central.
Hugo Corazón de León sería ídolo de Newell’s Old Boys.
Nuestro carnaval sería el más famoso del mundo.
Nuestros alfajores, los más ricos.
Claudia Fernández sería vedette en Carlos Paz, e Ingrid Grudke sería vedette en las Llamadas de Sur y Palermo.
El puente San Martín no estaría cortado desde hace dos años, porque Botnia se habría instalado en Neuquén o en La Pampa.

Ahora les toca a ustedes.

sábado, 14 de junio de 2008

No dejen de ver...

Nuevo capítulo de Ágata: http://agatahistorietaimpresentable.blogspot.com/
y nuevo episodio de la Guía Práctica para conocer Uruguay (aquí abajo, nomás).

viernes, 13 de junio de 2008

Guía práctica para conocer Uruguay – Episodio VIII: Frases (des) hechas

Como el Uruguay no hay

No, claro que no, y lo mismo puede decirse de Zimbabwe, Tadjikistan, Islandia o Samoa, sólo que éstos son más difíciles de rimar.
Entre las cosas que acá no hay podemos contar con los terremotos y las erupciones volcánicas, tan frecuentes en otros países de América, no sé si debido a un suelo particularmente duro e inconmovible, distinto al del resto del continente, o por puro afán de diferenciarnos y que no nos confundan.
No hay mucha corrupción, pero básicamente creo que se debe que lo que no hay es mucho para robar. No hay tampoco indígenas; los uruguayos descendemos de los barcos, no de quienes poblaron originariamente estas
tierras; Rivera, allá por 1830 ordenó exterminar a los indígenas, no fuera cosa que algún día se les ocurriera reclamar los territorios a los cuales tenían derecho, es decir, todo el país, y los pobres criollos hijos de españoles tuvieran que volverse a la Madre Patria con una mano atrás y otra adelante, cosa que hoy en día muchísimos uruguayos hacen, y muchos otros sueñan con hacer, paradoja que le dicen. Claro, como el genocidio fue hace tanto y en un paisito medio insignificantón, nunca tuvo mucha prensa, pero de repente convendría de vez en cuando ir pensando en que una de nuestras señas de identidad debería dar más vergüenza que otra cosa. Sin embargo, para lo que nos conviene, sí que somos tremendos indios, pero de la garra charrúa me ocupo en párrafo aparte.


La garra charrúa

Se ve que mi desconocimiento en materia de antropología es tan vasto como profundo, porque que los charrúas tuvieran garras escapa a lo que yo sé, pero como los pobres fueron exterminados, me voy a quedar con la duda. La cosa es que en un país en el que todos somos caciques porque ya no quedan indios, traemos a colación esa frase que viene a ser que en momentos difíciles somos arrojados y valientes, y damos la vida por la causa, sobre todo en cuestiones futbolísticas. Jugamos partidos usando la garra charrúa, es decir, corriendo para empapar la camiseta, trancando al contrario sin importar las tibias que se fracturen, metiendo huevo; de jugar con ingenio, planificando cada jugada, ni hablemos, para qué si a fuerza de garra y corazón salimos adelante... Salimos de los mundiales, salimos de las copas continentales, salimos de los juegos olímpicos... El día que entendamos que al fútbol se juega con la cabeza y los pies, sin garras de ningún tipo, capaz que las poderosas escuadras de Venezuela, Australia, Dinamarca o Senegal dejan de llenarnos el arco de goles.

Los uruguayos somos todos directores técnicos

En el segundo episodio de la guía, ya había mencionado esta curiosa circunstancia: en un país cuya población asciende a tres millones de habitantes, hay aproximadamente unos tres millones de directores técnicos, principalmente de fútbol, aunque nadie le hace ascos a dar directivas en el básquetbol, el ciclismo, el tenis o la fórmula uno, que todo da igual, porque nadie mejor capacitado que un uruguayo para dar órdenes e indicarle a otro lo que tiene que hacer y cómo hacerlo. Nunca ganamos a nada, pero esta circunstancia se debe –corríjanme si me equivoco– a que a dirigir los equipos deportivos ponen a cualquiera, en vez de llamarme a mí.

Carnavales eran los de antes

Los carnavales de antaño, célebres urbi et orbi porque venían orquestas de otras partes del mundo, la gente organizaban bailes de máscaras –fastuosos en los clubes de la alta sociedad o modestos en alguna casa del barrio, que a éstos se les llamaba “asaltos”-- y los desfiles o corsos implicaban gran participación popular, eran, según dicen, bien diferentes a los de ahora; eso sí, antes cualquiera cantaba en una murga, y ahora si no sos primera voz en el SODRE o egresado de la Escuela Nacional de Música o coreógrafo con una pasantía en el Bolshoi o trabajaste como escenógrafo en el off-Broadway, no podés presentarte al concurso oficial de agrupaciones carnavalescas con serias aspiraciones de ganar. Eso sí, las murgas actuales cantan muchísimo mejor, tienen unos vestuarios y maquillajes que ya quisieran en la Scala de Milán y hacen unos espectáculos que los podés pasear por todo el mundo con total garantía de calidad, pero claro, era mejor cuando un grupo de amigotes cantaba desafinado y vestido y pintarrajeado de cualquier manera, que ya sabemos que todo tiempo pasado fue mejor, sobre todo porque vos tenías 18 años y no 75.


M’hijo el dotor

La frase no alude a la obra del dramaturgo Florencio Sánchez, que planteaba la brecha generacional, el cambio de los valores, los conflictos campo/ciudad y tradición/modernidad, sino esa especie de manía obsesiva de los sectores medios del Uruguay de hace unas décadas de que el hijo llegara a la Universidad y saliera con un título a como diera lugar. “Yo no tuve la oportunidad de estudiar, pero a mi hijo no le va a faltar nada” era una frase casi obligada en los hogares uruguayos, en la época en que se creía que la educación podía cambiar al mundo, y se hacía cualquier sacrificio por darles a los hijos -- y a los nietos—una vida mejor. Partiendo de las mejores intenciones, se fue empedrando el camino hacia el infierno de la frustración de ser abogado o ingeniero para no defraudar a los viejos que tanto hicieron por mí, pero yo quería ser actor o diseñador de interiores, el infierno del superávit de profesionales al punto de casi haber más médicos que pacientes, y a que los taxistas tuvieran título universitario, porque ni pensar en ejercer la profesión con tan pocos puestos de trabajo. Y así se generó el exilio de cerebros y de títulos, y tanto sacrificio andá a saber para qué, y como dijo Javier Armentano –-que es argentino pero pa’l caso es lo mismo-- dentro de poco las nuevas generaciones hablarán de “mi viejo, el doctor”.


El Uruguay de las vacas gordas

Hernandarias introdujo la ganadería en estas tierras allá por 1603, y parece que a las vacas y a los toros les gustó el nuevo emplazamiento, y se reprodujeron con prisa y sin pausa. De ahí en más, la ganadería cobró tal auge que mucho depués, pasadas las luchas por la independencia y constituida la República, cuando se crea el escudo patrio, en él figura un buey, que es un animalito de lo menos autóctono que conozco, pero sí muy representativo, o al menos lo era hasta que las sucesivas crisis económicas, que se reprodujeron con prisa y sin pausa, transformaron a los bovinos en animales sagrados, y el tradicional churrasco que frecuentaba la mesa de los uruguayos pasó a ser parte de las leyendas que cuentan los mayores, cuya veracidad las nuevas generaciones ponen en duda. En el paisaje campero, las vacas gordas dejaron lugar a los eucaliptos flacos, para alimentar las procesadoras de celulosa para hacer papel. Tal vez ya sea hora de rediseñar el escudo patrio, y permitirle al buey que discretamente haga mutis por el foro.



La Suiza de América

En la legendaria época en que el Uruguay era un país pequeñito pero próspero, con altos niveles de escolarización y con una legislación de vanguardia, se ganó el apodo de “Suiza de América”. Por aquellos tiempos el peso valía más que el dólar, ganábamos campeonatos mundiales y les vendíamos carne a los europeos; los extranjeros de todo pelo que por distintas razones tenían que emigrar de sus países, encontraban aquí una tierra tranquila y un trabajo digno, con gran amplitud de criterio con respecto a religión e ideología. Claro, como todos los cuentos infantiles, esto es “había una vez... Ahora, de Suiza lo único que nos queda, probablemente, es el caldo en cubitos.



El uruguayo es un pueblo culto

¡Sin duda! Por eso mismo, las listas de libros más vendidos están encabezados por “El horóscopo chino” de Ludovica Squirru, el último opus de Paulo Coelho o Jorge Bucay o el imprescindible “Yo, Paco”; la revista “Caras” (que debería llamarse “culos”) tiene desde hace poco su versión uruguaya porque las colonoscopías de las argentinas no nos eran suficientes; al estreno de Spiderman o de Harry Potter van muchas más personas que a todos los festivales de Cinemateca de todos los tiempos juntos; no te podés subir a un ómnibus sin que el conductor esté escuchando “Malos pensamientos” o una selecta audición de Rascaman ("Si querés ir a una fiesta, vení y llevate esta, que te la apoyo por delante y por detrás"), y nadie se pierde un solo programa de un prohombre de la cultura como Marcelo Tinelli y su “Bailando por un caño”, amén de aderezarlo con los foros académicos conducidos por Jorge Rial y Viviana Canosa.
¡Periclaro!, dijera Jota Erre... Y el auditorio SODRE sigue sin terminar, y nos quejamos por la plata que se gastó en remodelar el Solís...


Cómo va a ser bueno/importante/famoso/destacado si vive a la vuelta de casa

Un uruguayo jamás puede ser famoso o importante; la escasa población del país hace que nos conozcamos todos, por lo tanto Fulano no puede ser un científico de renombre si el otro día lo vi en la feria comprando zapallitos, o cómo le van a dar un premio internacional al escritor Mengano si el domingo estaba en la cancha gritándole barbaridades al árbitro.
Eso sí, el científico Fulano y el escritor Mengano están encantados de vivir en Uruguay, por esta circunstancia que les permite seguir haciendo mandados y puteando tranquilamente, sin que la fama los moleste.



Frases de éstas en el acervo cultural uruguayo hay muchas más, pero lo dejo por acá para no aburrir. Y con esto doy por terminado el octavo capítulo de esta novela por entregas titulada “Nunca quise conocer Uruguay pero después de leer esto, se me fueron las ganas”.

viernes, 6 de junio de 2008

Tirreno

piel dorada
cuerpos esbeltos
sumergidos
en aguas claras

calor y sal
rumor de olivos
etruria y roma
en su pasado

un nombre prohibido
o casi

piel dorada
cuerpos esbeltos
que yacerán
sobre la albura

aroma de hierbas
bocas húmedas
el delicioso tormento
de la espera

olores prohibidos
o casi

el momento que llega
el oro líquido
que se derrama
lluvia balsámica

piel dorada
cuerpos esbeltos
la espera
ha concluido

sabores prohibidos
o casi





Cuando los penne rigate, dorados y esbeltos, están al dente, retirar la cacerola del fuego, colar y servir sobre nívea fuente; verter generosamente sobre ellos aceite de oliva, agregar mozzarella en trozos y tomates cherry cortados en mitades; aromatizar con hojas de perfumada albahaca fresca, y dejar caer una lluvia de pimienta negra molida... Buon appetito!


viernes, 30 de mayo de 2008

Ágata

ATENCIÓN: ÁGATA TIENE BLOG PROPIO...
AQUELLOS QUE QUIERAN VISITARLA, PODRÁN HACERLO EN
Desde hace algún tiempo, Rossana me viene sugiriendo (asediando, persiguiendo, acosando!) con que tengo que hacer una historieta. Para empezar por el principio, yo sé tanto de historietas como de física cuántica, o tal vez menos. Para seguir, mi capacidad de crear ficción es tan grande como mi cultura de historietas, así que andá llevando. Pero la cosa es que cada tanto, Rossana me largaba aquéllo de "Dale, con la chispa que vos tenés, y tus dibujos, cómo no vas a poder hacer una historieta", y a mí me sonaba igual que si me dijera "Dale, con la altura que vos tenés (1,57 m) cómo no vas a jugar al básquetbol". Bueno, la cuestión es que cuando ella lanzó la idea de hacer una telenovela colectiva en su blog (véase "El cristal con que se mira", vínculo a la diestra) y a mí se me ocurrió que la mala se llamara Ágata Amatista Ámbar, ella volvió a insistir: "Ves, la historieta tiene que ser de un personaje que se llame Ágata y que haga jijiji", y como yo no la podía matar en ese momento porque me daba pereza ir hasta su casa, sólo putée para mi coleto. Y lo peor de todo fue que un rato más tarde, cuando me duchaba, se me presentó Ágata y su historieta, y chorreando agua me senté a dibujar, y le mandé los bocetos a Rossana, que me hizo la crítica más constructiva del mundo, y entonces le hice unos retoques (a la historieta, no a Rossana), y bueno... Acá está Ágata.
Por quejas, dirigirse a "El cristal con que se mira" (vínculo a la diestra).
¡Jijiji!







¿CONTINUARÁ?

viernes, 23 de mayo de 2008

Guía práctica para conocer el Uruguay – Episodio VII Costumbres uruguayas, tercera parte: la casita de la playa

De las costumbres humanas y particularmente uruguayas más inexplicables para mí (me atrevería a decir que constituye uno de los misterios más grandes del mundo, junto con el de las figuras de Nazca), está la de tener una casita en la playa, lo que implica que todos los fines de semana largos y todas las vacaciones de tu vida las tendrás que pasar en el mismísimo lugar, en la misma casa, con el mismo paisaje, los mismos vecinos... y eso si es que no vas desde antes de nacer, porque seguramente ahí mismísimo fuiste concebido, entre el sonido de las olas y el zumbido de los mosquitos. Será que yo soy más bien partidaria de Heráclito, aquel muchacho que no se bañaba dos veces en el mismo río y que dijo que no hay nada permanente, excepto el cambio, que la rutina y la repetición no las practico ni en el trabajo, mucho menos en las vacaciones.
Hace unas décadas atrás, en el mundo occidental se empezó a poner de moda la costumbre de pasar el verano en la playa; que los beneficios de los baños de mar, que el sol, que los huesos y la vitamina D... Como suele suceder, una moda trae la otra, y comenzó el boom de construir hoteles, bungalows, cabañas, apartamentos y casas al borde del mar. Fue por ese entonces que el uruguayo medio, en aquellas épocas que hoy parecen tan lejanas, en las que las reses de ganado bovino eran más voluminosas que ahora, comenzó a soñar con la casita de la playa. Una vez que concretaba el sueño de la casa propia, comenzaba a soñar con la casa propia, pero en un balneario, y así se fueron poblando de cimientos, ladrillos y tejas las playas de Canelones, primero, las más cercanas a la capital; luego las de Maldonado y finalmente las de Rocha. Con el correr de los años, la costa se fue poblando cada vez más y más lejos, a medida que las carreteras y los medios de comunicación fueron mejorando, de modo tal que en breve habrá que invadir Brasil porque la costa uruguaya ya está toda loteada.

A aquel Uruguay de las vacas gordas le pasaron gobiernos de todos los colores, una dictadura sangrienta, crisis económicas, exilios políticos, exilios económicos, las vacas gordas fueron sustituidas por los eucaliptos flacos, el trabajo de cuarenta años en la misma empresa fue sustituido por el multiempleo, el cambio de empleo y el desempleo, el matrimonio para toda la vida fue sustituido por el matrimonio a plazo fijo y el concubinato, y la familia tipo de papá, mamá y los dos nenes pasó a ser papá con su esposa, los nenes de él, los nenes de ella y los nenes de ambos, mamá con su esposo, los nenes de ella, los nenes de él y los de ambos, más las dos docenas de abuelos, que como ahora los viejos son jóvenes y ya no se mueren como antes, cada niño tiene más abuelos de los que puede soportar. Y la gente igual sigue soñando con tener una casita en la playa, si es que aún no la tiene.
La cuestión desde los puntos de vista cronológico y arquitectónico funcionaba --y funciona hasta el día de hoy-- más o menos así: primero se deberá comprar un terrenito de 50 metros por 50 en Las Toscas, o uno de 500 por 500 en San Rafael, o agarrar uno de límites imprecisos en el Cabo Polonio; el terreno antedicho podrá estar ubicado a la vera del mar o a 5 km de la costa con vista a la ruta interbalnearia según gusto, poder adquisitivo y conveniencia de cada cual. Como acto fundacional se construirá en él el parrillero (que uno podrá ser un sin-techo, pero jamás un sin-asado); posteriormente, se construirá --cuando se pueda-- un cubículo techado que será a la vez galpón de herramientas y materiales y casa de veraneo hasta que se contruya la verdadera; luego se irá construyendo la casa definitiva, que por regla general, jamás se terminará, salvo que uno no sea un verdadero uruguayo por más que su partida de nacimiento así lo afirme. El estilo será de lo más ecléctico posible, y en discordancia con las demás casas del balneario, si las hubiere. Así es que hay unos chalecitos con techos de teja, porche con arcada, abundancia de piedra laja y canteros con hortensias junto a palacetes moriscos con muros encalados, cajones prismáticos salidos de la escenografía de Star Wars junto a casonas estilo Tudor con vigas de madera, ventanas abuhardilladas y techo a dos aguas, casas con techo de quincho a la sombra de un espeso pinar y casas de ladrillo visto con ventanales enormes protegidos por venecianas de PVC.

Luego se procederá a alhajar la casa; en la medida de lo posible, a ella llegarán todos los electrodomésticos, muebles y enseres que ya no se usen en la casa de la ciudad, de forma que la heladera Frigidaire del año 65 tendrá su lugar en esa nueva casa, no será posible encontrar dos sillas ni remotamente parecidas, y la docena de vasos constará de nueve piezas, a ser posible todas distintas, a menos que uno sea tenaz consumidor del requesón de Conaprole, que viene en un práctico vaso de vidrio, con lo que se logrará armar un juego de infinitas piezas.
Lo realmente importante de la casa no será el estilo, ni las comodidades –o incomodidades-- que posea, sino el nombre. Una casa de playa que se precie deberá tener uno. Lo más habitual será formar un nombre lo más impronunciable y cacofónico posible, con las primeras letras de los nombres de quienes habiten la casa; es así que una se encuentra con esperpentos tales como Danijorana, Marterefer, Rubalband o el increíble Anacarandalagas (este último sí existe en Cuchilla Alta, no es, como los otros, fruto de mi imaginación). También se la podrá bautizar de un modo que el nombre indique lo que representa la casa para su propietario: El remanso, Mi sueño, Gracias a los viejos o Valium 10. Los hay que denotan la más absoluta falta de imaginación por parte de sus propietarios, ya que simplemente hacen referencia a una característica más que obvia de la casa o del lugar: La loma, Los pinos, Vistalmar, Los tronquitos.
El veraneo propiamente dicho consiste en ir todo el familión junto en la misma fecha, o dividir el almanaque en una suerte de tiempo compartido, si es que no la podés ver a la insufrible de tu cuñada. Las jornadas carecerán de planificación, porque lo que se hace en un balneario ya está determinado desde el mismísimo momento del Big Bang: levantarse temprano, desayunar, bajar a la playa, instalar las sillas en el mismo sector de toda la vida, caminar por la orilla del agua hasta la roca con forma de zapato, cruzarse a la misma hora con los mismos caminantes, volver, pegarse un chapuzón, comentar cómo está el agua, sentarse a tomar mate y conversar un rato, volver cuando pega el sol muy fuerte, pensar qué se va a comer, ir al supermercado, hacer las compras, cocinar, comer, lavar los platos, dormir la siesta o leer el best-seller de moda, bajar a la playa, jugar al tejo, pegarse otro chapuzón, comentar cómo está el agua, sentarse a tomar mate y conversar, aplaudir cuando se pone el sol, volver cuando refresca, ducharse, aprontar la parrilla, hacer el asado, cenar, jugar al truco o a la conga, irse a dormir, que mañana será el mismo día. Por lo que tengo entendido, en algunos cuarteles el entrenamiento militar da muchas más opciones y sigue un cronograma mucho más flexible.
La diversidad únicamente estará dada por el cambio de modelo y color de los trajes de baño, el aumento o la disminución del número de kilogramos de los veranenates, el aumento del número de integrantes de la familia –sea por nacimiento o por boda-- o la disminución del mismo –sea por fallecimiento o por divorcio--. Las conversaciones, en cambio, versarán siempre sobre los mismos temas: los cambios en el balneario –una heladería que cerró, la pavimentación de un tramo de calle, un nuevo supermercado, por fin vendieron la casa de la esquina, qué raro que este año no hay tanta aguaviva como el año pasado-- y la vida de los otros veraneantes –a don Enrique lo operaron del corazón, viste la cicatriz que tiene, los dos musculosos de sunga que alquilan la casa de Marita para mí que son pareja, qué desperdicio, viste que Claudia volvió porque se divorció, que con el exmarido no veraneaban acá porque él no se llevaba con los suegros, Luis cambió a la mujer por una 20 años y 20 kilos menor, qué enorme está Cecilia, la hija de Mariela y Roberto, si hasta novio tiene--. De la crisis energética, del precio del dólar, de la campaña presidencial en Burkina Faso, de la adquisición de un jugador bengalí por parte del Manchester United en 30 millones de euros o de la última película de Woody Allen no se hablará jamás, que de cómo sigue el mundo nadie tiene idea, que a qué viene una a la casa de la playa, sino a desenchufarse.
Evidentemente, para mí equivaldría a que me desenchufaran el respirador, pero yo ya tengo claro que soy extranjera, por más que mi partida de nacimiento se empeñe en decir otra cosa.

Y con esto termina el séptimo capítulo de esta novela por entregas titulada “Nunca quise conocer Uruguay pero después de leer esto, se me fueron las ganas”.